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El maestro Kaito, presidente de HiSUi TOKYO. Además de las clases de prueba, imparte las ordinarias, cuya matrícula es mensual. Tiene a más de 50 estudiantes a su cargo.
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Entrada a HiSUi TOKYO, donde también se venden espadas japonesas
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Un miembro de la redacción de nippon.com asistió a la clase ataviado con la vestimenta tradicional.
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Espadas auténticas bajo el kamidana, un altar sintoísta que antiguamente se solía colocar en los hogares.
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“Todo empieza y termina con una reverencia”, dicho popular de las artes marciales. Estas reverencias se hacen sentándose en el suelo sobre los talones, una postura conocida como seiza (literalmente, “manera correcta de sentarse”).
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Unsoku, la forma de caminar de los samuráis. Estos bellos andares, que recuerdan a las nubes flotando en el cielo, se caracterizan por la ausencia de movimiento del tronco, pero, sobre todo, de la cabeza.
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El maestro se detiene a enseñar la postura básica de apuntar con la espada a la cara del adversario.
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En la repetición reside la clave para aprender a mover la espada. En esta parte de la práctica se suda mucho.
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La primera prueba fue fallida, dado que la espada se quedó atascada en el poste. El segundo intento salió perfecto (se puede ver en el vídeo).
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El maestro ejecuta la acción de forma brillante. Es capaz de cortar por la mitad el poste que previamente había cortado desde abajo.
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Tras la clase, el maestro limpia la espada con sumo cuidado antes de guardarla.
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Después de la clase, su semblante se parecía más al de un samurái.