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El ōtorii o gran pórtico del santuario de Itsukushima parece flotar sobre el agua cuando sube la marea.
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Fotografía aérea de Miyajima y de los ferris que llevan a la isla. A la derecha, el santuario de Itsukushima y su ōtorii.
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En Miyajima hay establecimientos que sirven momiji manjū recién hecho.
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El puente Momiji, entrada al parque Momijidani.
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El puente Momiji destaca entre la belleza del valle.
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Un paseo por el parque Momijidani permite admirar el “túnel” de árboles enrojecidos.
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Desde el teleférico se puede ver hasta Honshū, la principal isla del archipiélago nipón.
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Desde el mirador de Shishiiwa se puede admirar la belleza de las múltiples islas.
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El templo budista Misenhondō alberga una gran campana declarada Tesoro Cultural de Importancia de Japón.
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Se dice que ir al pabellón budista Reikadō trae suerte en el amor, por la idea de la llama que no se apaga. La organización sin ánimo de lucro Centro de Ayuda a la Revitalización Local (Chiiki Kasseika Shien Center) lo ha incluido en su proyecto “Lugares para enamorados”.
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Hojas de arce enrojecidas en las inmediaciones del pabellón budista Reikadō.
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El mirador del monte Misen se encuentra en la cima de la izquierda y está rodeado de rocas gigantes.
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A la derecha, Fudōiwa; a la izquierda, Kuguriiwa.
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La pagoda de cinco pisos del santuario Toyokuni entre hojas rojas.
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El visitante puede deleitarse en Miyajima también durante la época de floración de los cerezos.