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Vista del mar Interior de Seto desde Kankakei. La vegetación de la garganta se tiñe de colores preciosos en otoño.
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Atardecer sobre el mar Interior de Seto. Destacan en la imagen las hojas rojas de la montaña y las luces en las inmediaciones del puerto de Kusakabe.
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El teleférico impresiona y conmueve a partes iguales a su paso entre las rocas. El trayecto dura cinco minutos.
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Los colores del otoño en la garganta vistos desde Shibōchō, el primero de los 12 paisajes de la ruta delantera. En el centro, a la derecha, se ve Eboshiiwa.
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Los colores del otoño en Sekimondō, uno de los ocho paisajes de la ruta trasera. En la pared rocosa hay una estatua de piedra de la deidad budista Fudō Myō-ō.
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Horagaiiwa, otro de los ocho paisajes de la ruta trasera. En ambos senderos hay numerosas rocas curiosas: Hikigaeruiwa, Shikaiwa, Matsutakeiwa...
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“Alfombra” de hojas en el camino que conduce al santuario Azukishima o Azuki.
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En la cima del pico oriental hay un monumento de piedra que indica que ese era un lugar de culto en otros tiempos.
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Vistas desde el pico oriental del monte Hoshigajō.
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Los colores del otoño en la carretera Kankakei, también conocida como Blue Line. Figura en la lista de las Cien mejores carreteras de Japón.
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Kiyotakisan, un templo budista donde se reparten tablillas consagradas. Está en la carretera Kankakei.
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Los colores del otoño desde las vastas tierras de Shibōzashi.
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Los colores del otoño en Chōshikei, una garganta a la que se llega en coche desde Utsukushinohara. Basta con ir en dirección oeste por Shōdoshima Skyline.
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Atardecer en Angel Road, un lugar que rezuma romanticismo.
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Kasaneiwa, una roca situada en el santuario Kose Ishizuchi. Se encuentra en el extremo occidental de la isla y se cree que es un lugar de mucha energía espiritual.
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Procesión con antorchas para espantar a los insectos que se comen las cosechas en los arrozales en terrazas o andenes de Nakayama, una práctica tradicional cuyo origen se remonta a hace unos tres siglos.