El Hotel Chinzansō Tōkyō, un oasis en plena ciudad
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Yamagata Aritomo (propiedad de la Biblioteca de la Dieta de Japón).
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La ermita de Bashō en la colina de las camelias junto al acueducto de Sekiguchi es una de las obras que integra la serie Cien famosas vistas de Edo, de Utagawa Hiroshige (propiedad de la Biblioteca de la Dieta de Japón). En el título en japonés, Sekiguchi Jōsui bata Haseo-an Tsubakiyama, ‘Haseo’ haría referencia a Matsuo Bashō, mientras que ‘jōsui'’ aludiría al acueducto de Kanda. La colina que aparece a la derecha es Tsubakiyama. En la actualidad, Sekiguchi Bashōan, la ermita del poeta, se conserva precisamente en las inmediaciones del Hotel Chinzansō Tōkyō.
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Vista del hotel y el río Kanda con los cerezos en flor, una versión invertida de la imagen que pintó Utagawa.
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El monumento de piedra del Chinzansō es un fiel reflejo del amor que Yamagata sentía por esta finca.
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Camelia en el jardín del Hotel Chinzansō Tōkyō.
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El estanque Yūsui era el centro del jardín ya en los tiempos de Yamagata.
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Vistas desde Serenity Garden, el jardín flotante del hotel. Sin duda, este lugar es un oasis en plena ciudad.
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Okayasu Akira, que se dedica al diseño de jardines desde hace cuarenta años, posa con un árbol sagrado de más de cinco siglos que sobrevivió a los destrozos de la guerra.
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La pagoda de tres pisos y este cerezo en flor conforman una de las estampas más representativas del Hotel Chinzansō Tōkyō.
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El edificio del hotel y la capilla Vent Vert no desentonan con el jardín tradicional japonés, donde son frecuentes las sesiones fotográficas de bodas. Ser testigo de este tipo de ocasiones especiales siempre es motivo de alegría.
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La puerta de entrada al restaurante tradicional destaca por su elegancia. La cerca que acota el camino también es obra del jardinero Okayasu, que la hizo a mano. Este tipo de construcción gusta mucho entre los visitantes de otros países.
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Piedras cubiertas de musgo en la preciosa cascada Gojō, cuya parte trasera alberga un camino acristalado desde el cual se puede contemplar el jardín entre el chorro de agua. Esta ruta gusta mucho a los visitantes.
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Estatua de Daikokuten en uno de los bordes del estanque Yūsui. Hay efigies de los Siete Dioses de la Fortuna a lo largo del camino, de ahí que mucha gente se reúna en torno a ellas para sacarles fotografías.
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El puente Benkei, de color rojo, durante la época en la que las luciérnagas iluminan el jardín, un paisaje de fantasía (imagen cortesía del Hotel Chinzansō Tōkyō).
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El paisaje del jardín queda integrado en la decoración del vestíbulo y los salones del hotel y de la zona habilitada para la celebración de banquetes como si se tratara de una pintura en rollo.
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