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Boca de la Cueva de la III Unidad Quirúrgica de Ihara (municipio de Itoman, Okinawa) con placa conmemorativa y varias lápidas alrededor.
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El monumento Himeyuri-no-tō, primera lápida que se elevó en recuerdo de las himeyuri después de la guerra (1946).
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El Museo Himeyuri de la Paz, que abrió sus puertas en 1989. Sus jardines están dedicados a las alumnas y profesoras que sacrificaron sus vidas.
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Fotografía de fin de curso, en el vestíbulo de entrada del museo. Tomada un año antes de la batalla de Okinawa, los rostros de las estudiantes se ven todavía radiantes de esperanza.
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El recorrido por el museo comienza con fotografías e ilustraciones que grafican cómo era la vida de las estudiantes. Son escenas que resultarán familiares a muchos visitantes, pero inquietantes si se piensa en la tragedia que se cernía sobre ellas.
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“El campo de batalla de las himeyuri”, segunda sala del museo, reproduce los lugares en que se vieron obligadas a trabajar las jóvenes. A la izquierda, diorama de una cueva-hospital de las que en Haebaru se excavaron cerca de 40.
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En la tercera sala del museo se exhibe un vídeo con testimonios de supervivientes y filmaciones realizadas por miembros del ejército estadounidense, que permiten comprender el trágico final que esperaba a las himeyuri tras la orden de disolución del cuerpo de enfermeras.
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La cuarta sala aloja los testimonios escritos de muchas supervivientes. Las paredes están cubiertas por las fotografías de las estudiantes y profesoras que perdieron la vida durante la batalla de Okinawa.
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Sala que muestra las actividades realizadas después de la guerra por las supervivencias, con la frase que condensa su determinación.
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Alrededores del monumento a las himeyuri, un espacio que invita a elevar oraciones por las víctimas.