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Los torii de color bermellón que se entretejen con el verdor del jardín hacen una combinación perfecta.
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El gran pórtico torii en la entrada del santuario de Takayama Inari. Al fondo se puede ver el salón de espera.
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La empinada escalera de piedra que lleva al pabellón de adoración. Más al fondo se encuentran los senbon torii.
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El santuario Ryūjin que se sitúa en el punto de partida de los senbon torii.
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El túnel de pórticos avanza mientras se sube la colina. En el camino el visitante puede deleitarse con el paisaje del estanque repleto de hojas de loto.
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La vista desde el otro extremo del estanque también es arrebatadora.
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La vista desde cerca del punto final. Como el santuario se encuentra muy cerca del mar y al tratarse de una zona con grandes nevadas durante el invierno, los torii se dañan rápidamente. Actualmente se están sustituyendo por otros hechos de policloruro de vinilo.
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En lo alto hay un mirador. Desde aquí se puede tomar fácilmente una fotografía de los torii.
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Las viejas estatuas de zorros cerca del mirador. Cada uno tiene una expresión muy particular, por lo que el visitante perderá la noción del tiempo observándolos.
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El pabellón de adoración en lo alto de la colina. Detrás están el pabellón principal y otros santuarios subsidiaros como el San’nō.
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El san’nō torii, con su característico tapacán en la parte superior, al igual que el que tiene el santuario Hiyoshi, santuario sede de San’nō, en la ciudad de Ōtsu, prefectura de Shiga.
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Junto a la pila de purificación se encuentra el santuario de Myōbu. Se dice que es una fuente de energía espiritual para el amor y goza de gran popularidad entre las mujeres.