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El puente Togetsukyō, un símbolo de la zona de Rakusei (oeste de Kioto), antiguamente pertenecía al templo Tenryūji. (PIXTA)
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El pabellón Hattō, en cuyo techo se encuentra la pintura del dragón Unryūzu. Aquí también están consagradas las estatuas de madera de Ashikaga Takauji y Musō Soseki
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El paisaje frente al estanque representa la orilla de una hermosa playa.
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El paisaje desde el pabellón principal Ōhōjō se asemeja a una pintura enmarcada. (Fotografía: Tenryūji)
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Al centro, la cascada ryūmonbaku y el puente de piedra más antiguo de Japón. Se recomienda llevar binoculares o una cámara con lente telescópica para disfrutar el paisaje.
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La vista a principios del verano desde el Shoin (Kohōjō), al lado del pabellón Ōhōjō. El estanque, que se extiende hacia el fondo, se convierte en un espejo donde se refleja la montaña.
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El paisaje otoñal desde el pabellón Ōhōjō.
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La elegancia monocromática del jardín. La vista es maravillosa cuando se cubre totalmente de nieve.
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En el Ōhōjō está consagrada una estatua sentada de Shakamuni (propiedad cultural de importancia).
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Kuri, la sala que sirve de entrada a los pabellones. Aquí se exhibe una pintura de Daruma, un gran monje que llegó a China desde la India para fundar el budismo zen.
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Un elegante pasillo que une el relicario Tahōden con el pabellón Shoin. La entrada se cobra por separado para ver los pabellones.
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En la entrada principal del relicario Tahōden, donde está consagrado el emperador Godaigo, hay unos cerezos llorones que fueron trasplantados desde el monte Yoshino de la prefectura de Nara, lugar donde falleció el monarca.
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La belleza del amarillo del cornus officinalis y el fucsia radiante de las azaleas Rhododendron dilatatum a mediados de marzo.
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Las camelias que caen sobre el musgo son otra vista maravillosa.
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Un camino de bambúes con altura de entre cinco y 10 metros. Esta zona ha sido designada Paisaje Histórico de la ciudad de Kioto.