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La puerta sagrada del santuario está inspirada en el palacio Ryūgūjō. Fotografía: santuario de Enoshima.
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El santuario Wadatsumi no Miya se encuentra sobre la caverna que supuestamente habitaba el dragón. Fotografía del autor.
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A la izquierda, el pórtico Heiwa no Torii del santuario de Hakone, un lugar perfecto para fotografiar el hermoso paisaje. A la derecha, el torii del santuario principal que se alza en medio del lago, frente al muelle donde zarpa la embarcación que traslada a los visitantes. (PIXTA)
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La pila purificadora frente al nuevo pabellón. De los hocicos de los nueve dragones se vierte el agua bendita de la deidad del dragón, que elimina las impurezas. Fotografía del autor.
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El puente Seta no Karahashi, un lugar donde sobrevive la leyenda del palacio Ryūgū. Fotografía del autor.
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A la izquierda, el silencioso recinto del santuario en el extremo oriente del puente. A la derecha, el pabellón principal consagrado a la deidad del dragón y a Hidesato. Imagen cortesía del santuario de Setabashi Ryūgū Hidesatosha.
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El recinto del santuario da a la orilla del lago. Fotografía del autor.
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No se puede acceder directamente a la capilla; en lugar de ello se reza lanzando un recipiente desde la zona de adoración. Fotografía del autor.
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El puente arqueado que atraviesa el río Murō. El santuario Ryūketsu se encuentra río arriba. Fotografía del autor.
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A la izquierda, el pabellón principal del santuario de Ryūketsu. A la derecha, la caverna Kisshō Ryūketsu, a una media hora a pie, montaña adentro. Imagen cortesía del santuario de Murō Ryūketsu.
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Este fue el principal santuario de Shinagawa, adorado por los guerreros. Fotografía del autor.
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El dragón observa desde el techo del pabellón. Fotografía del autor.