Hayashi Michiko: en busca del lobo japonés y su culto
-
El día que entré a las montañas de Chichibu por primera vez lo hice por invitación de Yagi Hiroshi, miembro de una delegación de la Asociación Japonesa de Búsqueda de Lobos; él me dijo que le había llegado noticia del avistamento de una bestia que parecía un lobo. En la cuenca del río Arakawa que se abría ante mí, de pronto me di cuenta de que un lobo podría, en efecto, estar observando a los humanos desde ese lugar.
-
Existen más de veinte santuarios en los que se venera al lobo, en las montañas de Chichibu que se extienden por el curso superior del río Arakawa; allí se ofrecen amuletos gofu con los que se pide al ujigami, la deidad local, protección contra el fuego, los ladrones o las bestias salvajes.
-
En la zona montañosa donde se encuentra el santuario Mitsumine, famoso por su culto al lobo, existe una casa en la que vivían personas que realizaban trabajos para el santuario.
-
Debido a que los lobos se comen a sus presas con parte de su piel y sus huesos, a veces se les atora un hueso en la garganta; en esas ocasiones se presentan ante los humanos para pedir ayuda. Si un amable aldeano mete la mano en la garganta del lobo y le saca el hueso atascado, el animal inclina la cabeza como en agradecimiento y desaparece. Más adelante regresa al lugar para ofrecerle al aldeano presas -pájaros salvajes, o patas de venado- como agradecimiento. (Cuento popular)
-
< La ruta de acceso al santuario interior del santuario Mitsumine. En esta zona también se dice que a veces se escucha el rugido de lobos.
-
Estatua de lobo del santuario de Jōmine.
-
-
Un verano hace unos sesenta años dos personas salieron a pescar de noche en el río Takigawa, en las montañas de Okuchichibu; después contaron que en el camino de regreso, por una pista forestal, unos seis o siete lobos pasaron en fila junto a los humanos, con gran paciencia.
-
Vista de la parte oriental de las montañas Chichibu desde la sala interior del santuario Mitsumine. Más allá de las montañas se extiende la llanura de Kantō hacia la bahía de Tokio.
-
-
En mayo de 2002 Yagi Hiroshi encontró excremento con pieles y huellas caninas de entre siete y ocho centímetros de longitud, así como los restos de un serau recién devorado, en cierto lugar de la cuenca del río Nakatsu, en Okuchichibu. En ese momento, sintió la presencia de una bestia aterradora detrás de sí, y no pudo mirar hacia atrás.
-
Parte del hueso maxilar de un joven lobo japonés encontrado cerca del monte Mitsumine en Okuchichibu. Se conserva lacado. Lo guarda cuidadosamente como tesoro familiar una casa privada de Kashiwara, en la ciudad de Sayama de la prefectura de Saitama. Fue parte del ajuar de la abuela, y cuentan que se lo había dado un señor feudal a sus antepasados como recompensa por un servicio.
-
La luna llena desde la cumbre del monte Mino en la ciudad de Chichibu. En ese monte existe un lugar llamado Oinu no Kubo (La madriguera del lobo). Dicen que allí había una guarida de lobos en la que los animales cuidaban a sus crías.
6 / 13