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La costa del mar de Ojotsk cubierta del hielo que traen los fuertes vientos.
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El sol alzándose sobre el campo de hielo a la deriva, que se mueve hacia el sur del océano Pacífico tras rodear la península de Nemuro.
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En años recientes es más común ver nutrias marinas en las costas de Hokkaidō. (Fotografía en el cabo Kiritappu)
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El hielo desgastado por el mar bravío antes de llegar a la costa.
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La vista del monte Rishiri, en la isla homónima del mar del Japón, desde la planicie de Sarobetsu.
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La hierba marina, secada por los rayos del sol, crea con las algas combinaciones de colores sin igual, en la península de Shiretoko.
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Algas konbu en estado natural que superan los tres metros de extensión. Fotografía tomada durante la marea baja en las costas de Akkeshi.
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Una bandada de gaviotas en la costa del mar de Ojotsk.
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Los vinagos japoneses tienen la costumbre poco común de beber agua de mar. Estas aves migran a Hokkaidō para criar a sus polluelos en bosques cercanos a las costas del océano Pacífico.
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Los bancos de salmones navegan del mar de Ojotsk a los ríos de Shiretoko para desovar.
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Un salmón rosado intentando escapar de un oso pardo en la península de Shiretoko.
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La espuma de mar formada por los fuertes vientos crea un arcoíris en el mar de Ojotsk.
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Las costas del este de Hokkaidō suelen estar cubiertas por una densa niebla marina creada por los vientos que soplan sobre la fría corriente de Oyashio.
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El cabo Erimo, donde la cordillera de Hidaka se sumerge hasta el fondo del océano Pacífico.
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Un águila marina de Steller volando sobre el hielo a la deriva. Durante el invierno, casi la mitad de las águilas de todo el mundo de este tipo se reúnen en Hokkaidō.
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