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La imagen principal del pabellón Hokuen: una estatua sedente de Maitreya Tathāgata. Las figuras que la flanquean son la estatua de pie del Bodhisattva Asaṅga (derecha) y la estatua de pie del Bodhisattva Vasubandhu (izquierda).
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La reverencia en las estatuas budistas del periodo Nara es palpable en las flexibles yemas de los dedos que forman el mudra.
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Incluso vistas desde atrás, las túnicas, con detalles como sus hermosas ondulaciones, muestran una confección exquisita.
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Siete estatuas de Unkei, originalmente consagradas en el pabellón Hokuen durante el periodo Kamakura, se encuentran ahora reunidas en Ueno, Tokio, recreando la disposición original.
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La técnica de los ojos de cristal incrustados, por la que destacó Unkei, brilla en las estatuas de Asanga y Vasubandhu.
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Las cuatro estatuas erguidas de los Reyes Celestiales que actualmente se encuentran en el pabellón Chūkon son todas Tesoros Nacionales. De izquierda a derecha: Dharmapāla, Virupāka, Virūḍhaka y Mahāmaṇḍala.
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La expresión del rostro de Virūḍhaka transmite su férrea determinación de impedir que los espíritus malignos se acerquen a la imagen principal.
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Fotografía del pabellón Hokuen en la entrada del salón de exposiciones (derecha).