Al final del entrenamiento el oyakata pronuncia unas palabras sobre la importancia de su práctica.
Los primeros en comer son el oyakata y los sekitori. El día de nuestra visita acude también Shikimori Kandayū, gyōji del establo.
Cuando los sekitori han terminado de comer y se retiran a sus habitaciones, los luchadores de la categoría makushita y de clases inferiores se sientan a la mesa.
En la habitación común hay un ambiente relajado. Después de comer los luchadores se echan la siesta y disfrutan de su tiempo libre.