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La roca sagrada considerada repositorio de los dioses. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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El santuario de Kōnouchi también es conocido como el santuario de Koyasu, nombre que hace referencia al parto seguro. Además de para pedir protección para las parturientas, los lugareños rezan aquí por una pesca abundante. Fotografía de Kitazaki Jirō.
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Un árbol de horutonoki (Elaeocarpus zollingeri) de más de 700 años de antigüedad. Desde el período Kamakura ha gozado de la protección de los feligreses debido a la creencia de que concede partos seguros. Fotografía de Kitazaki Jirō.
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En una cueva protegida por una enorme roca cubierta de musgos y helechos se encuentra consagrado el emperador Jimmu. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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Con numerosos árboles de imponente tamaño, una fuerza vital que parece remontarse a tiempos remotos permea el recinto del santuario. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.