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Rocas de forma inusual se alzan por doquier, alcanzando los diez metros de altura. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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Siguiendo la fila de rocas se halla Benten-jima, un islote cubierto de vegetación con un torii y un pequeño altar. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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El promontorio de Motojima, donde se encuentran tres pequeños oratorios dedicados a los dioses Inari, Ebisu y el bodhisattva Jizō. Es un lugar perfecto para ver desde lo más alto las vistas espectaculares de Hashigui-iwa. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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En los alrededores de Hashigui-iwa se encuentra la gran roca de Kozagawa, un enorme peñasco monolítico formado también por la actividad volcánica de hace aproximadamente 15 millones de años. Con 100 metros de altura y 500 de ancho, está designada monumento natural nacional. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.
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Botan-iwa o roca de las peonías, en la localidad de Kozagawa. En una parte de esta pared de unos 10 metros, la erosión eólica ha creado agujeros de distintos tamaños similares a las flores que le dan nombre. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.