El coste de la reconstrucción: veintitrés billones de yenes en diez años

A mi regreso a Sendai desde Matsushima me detengo en la lonja de pescado al por mayor de Shiogama, uno de los centros más importantes de la industria del marisco de Tōhoku. Al igual que gran parte de la región, también es zona catastrófica: veintiuna personas de la ciudad han sido confirmadas como muertas o todavía desaparecidas después del desastre. Cuando lo visité en marzo, la lonja estaba prácticamente desierto y con muy poca oferta de producto a causa de la ausencia casi total de capturas en los puertos pesqueros de la prefectura de Miyagi, pero esta vez la cantidad en oferta es mucho mayor. El señor Suzuki Kiyotaka, minorista de marisco local de 58 años, también tiene un aspecto mucho más alegre que cuando le conocí hace cuatro meses.

“La pesca de enmalle se ha reanudado con limitaciones hará cosa de un mes. Desde entonces, han vuelto a aparecer en las lonjas especies como la platija (karei e hirame). Pero sigue sin haber casi nada de la costa de Sanriku. Las acciones para que el sector vuelva a activarse no van todo lo bien que cabía esperar. En lugares como Kesennuma, en la prefectura de Miyagi, la gente ha tenido que arreglar las barcas y muelles por su cuenta, sin confiar en la ayuda del Gobierno central”.

La lonja del pescado al por mayor de Shiogama está empezando a recuperar su anterior vitalidad.
El señor Suzuki Kiyotaka muestra su alegría en la lonja pesquera de Shiogama.

El 29 de julio, la Sede del Gobierno para la recontrucción en respuesta al gran terremoto del este de Japón, presidida por el primer ministro Kan Naoto, adoptó sus Directrices Básicas para la Reconstrucción. Las estimaciones preliminares aseguran que la reconstrucción costará veintitrés billones de yenes durante los próximos diez años. Los anteproyectos incorporan planes para crear zonas especiales de reconstrucción con una flexibilización de las regulaciones, la posibilidad de un trato tributario preferencial y el establecimiento de un sistema de subvenciones para la región. Pero no se hizo mención alguna de planes de reubicación de las viviendas en zonas más altas, aunque este tema era una preocupación clara del Gobierno y de las regiones afectadas. Los partidos del Gobierno no consigueron ningún acuerdo de financiación, como una subida de los impuestos, ni entre sí ni con el PDJ y, en esencia, la cuestión quedó pospuesta indefinidamente. El resultado final es asombrosamente pobre en detalles concretos, por ejemplo en relación al accidente de las centrales de Fukushima. Visto el entusiasmo incial del primer ministro Kan, el plan que se ha hecho público parece haber caído en saco roto. Cuesta evitar la sensación de que el Gobierno ha eludido el reto.

En todas las zonas afectadas que visito noto una fuerte sensación de hastío y un aumento de la desesperación. La gente teme que Tokio vaya abandonando a la región con el paso del tiempo. Desde esta distancia, los llamamientos a “trabajar todos unidos como país para reconstruir Tōhoku” se convierten rápidamente en mera palabrería. En Tōhoku, la falta de confianza en la política y los políticos está llegando a un punto de ruptura.

El 2 de septiembre, un mes y medio después de mi viaje a Tōhoku, Kan y su gabinete presentaron la dimisión tras el aumento de las críticas de la opinión pública a su gestión, y Noda Yoshihiko fue nombrado primer ministro. Parece que el nuevo Gobierno por fin está empezando a avanzar hacia la siguiente fase en cuanto a abordar temas como el tercer presupuesto complementario, la subida de los impuestos para garantizar los fondos públicos necesarios para la reconstrucción, y la creación de zonas administrativas especiales. El pueblo de Tōhoku ya ha padecido bastante. No debemos permitir que sufra más.

(Escrito originalmente en japonés y traducido al español de su versión inglesa.)

Papel atrapamoscas en un centro de evacuación. Las moscas han sido una de las principales molestias durante los calurosos meses estivales.
Instaladas por las Fuerzas de Autodefensa, los baños públicos “Kōbō no Yu” han sido una bendición para los evacuados.
“Kōbō no Yu” interior.
Ropa colgada para secar junto a las pistas de tenis.
La recuperación del puerto de Onagawa todavía tardará mucho.
En la lonja de Shiogama por fin vuelven a disponer de pescado y marisco locales.
Mapa que muestra el alcance de las inundaciones en Onagawa y alrededores.
Mapa que muestra el alcance de las inundaciones en Matsushima y Shiogama.