El sector necesita preparse para terminar con los continuos abusos
Sin embargo, para que el agro japonés pueda beneficiarse de este sistema y cubrir su demanda de fuerza laboral, serán necesarios algunos ajustes en su estructura y funcionamiento.
Para empezar, en materia de respeto a los derechos humanos, deberá ser todo el sector, en bloque, el que se dote de estructuras que lo hagan posible. Hasta ahora, hemos visto cómo algunos extranjeros en programas de formación y prácticas eran víctimas de diversos abusos por parte de las empresas que los empleaban, como no retribuir dignamente su trabajo o retener ilegalmente su pasaporte para evitar su huida. Según datos del Ministerio de Justicia, cada año se vienen presentando unas 200 denuncias por este tipo de irregularidades y los sectores agrícola y pesquero son los que más a menudo incurren en ellas, representando la suma de ambos el 30 % del total. Estas situaciones han trascendido al extranjero y uno de los informes sobre tráfico de seres humanos emitidos por la Secretaría de Estado norteamericana sostiene que en Japón no se respetan suficientemente los derechos humanos de estas personas.
Lo que he visto en las explotaciones agrícolas de donde he recogido los datos para mis reportajes es que a los extranjeros empleados se les da un trato muy correcto. Sus responsables no solo viajan al país de origen de estas personas para entrevistarlas corriendo ellos mismos con todos los gastos. Algunos de ellos van más allá, pues incluso se desplazan hasta el domicilio de los padres de los jóvenes para explicarles en qué consisten las prácticas. Uno de estos responsables es Furukawa Hiromu, presidente de la sociedad limitada Kosen Farm, que además de criar pollos, produce verduras y elabora encurtidos en la prefectura de Kagoshima. Su empresa acoge actualmente a seis jóvenes vietnamitas. “Cuando les llamo la atención por algo, lo hago siempre al mismo tiempo a ellos y a los operarios japoneses. Para evitar que se retraigan, es importante no meterse demasiado en su intimidad”, dice.
Si se detecta alguna irregularidad, por minoritaria que sea, supondrá volver a cerrar la puerta que empezaba a abrirse hacia la liberalización de la contratación de extranjeros. En Corea del Sur, país que se ha adelantado a Japón en dicha apertura, las cooperativas agrícolas han editado en forma de DVD y repartido entre las empresas que contratan extranjeros un manual sobre el tratamiento que se les debe dar. En adelante, este tipo de iniciativas serán bien recibidas también en Japón.
Una mayor productividad laboral asegurará la mano de obra extranjera
Otro aspecto en el que se necesitan mejoras es el de la productividad laboral en la agricultura. Umemoto Masaki, director del Centro de Estudios Agrícolas de la Región Central, un órgano de la Organización Nacional de Estudios Agrícolas y Alimentarios, señala que desde la segunda mitad de los años 90 y hasta 2010 la productividad laboral en las actividades agrícolas, forestales y pesqueras de Japón tendió a bajar. Se ha logrado aumentar el volumen de cosecha por unidad de terreno gracias a la creación de nuevas variedades y al uso de abonos químicos y plaguicidas en la agricultura japonesa. Se ha tratado de lograr una mayor eficiencia mediante la mecanización, pero los avances durante los últimos 20 años no han sido demasiado visibles.
Una baja productividad laboral significa peores salarios para los trabajadores y más dificultades para Japón a la hora de atraerse la mano de obra extranjera. No es solo Japón el que pretende hacerlo, también otros países occidentales y asiáticos lo están intentando. Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar explotaciones agrícolas de Dinamarca y Holanda, y encontré que la hora de trabajo de un operario extranjero se pagaba, al cambio, a más 2.500 yenes. El citado Furukawa muestra su preocupación ante la posibilidad de que Japón no pueda competir con el resto de los países si no consigue elevar su productividad laboral y ofrecer una remuneración atractiva.
Contar con la ayuda de un mayor número de extranjeros será muy positivo para la agricultura japonesa, pero cualquier perspectiva de futuro y posibilidad de crecimiento pasa por un cambio de mentalidad en sus responsables y una mejor productividad de sus trabajadores.
(Escrito en octubre de 2018 y traducido al español del original en japonés.)
Fotografía del encabezado: recogida de la lechuga en un campo de la ciudad de Bandō, en la prefectura de Ibaraki. (Marzo de 2017, Aflo)


