El descanso tras el entrenamiento

Al acabar el entrenamiento, los luchadores se bañan por orden de categoría; los sekitori son los primeros. La comida debe estar lista para cuando estos salen del baño. Los encargados de preparar la comida terminan de entrenar antes que los demás y empiezan a cocinar pasadas las 8 de la mañana.

Los luchadores van a bañarse de tres en tres. El veterano Maenofuji nos muestra el baño.
Sakura, el jefe de la cocina en el establo, y Zendaishō, el ayudante del día.

Suele creerse que el chanko es el cocido de los establos de sumo, pero en realidad el término engloba toda la gastronomía del sumo. El plato principal es el famoso cocido, que cada establo elabora según su propia receta tradicional. Se trata de una comida ideal para deportistas porque es equilibrada, se digiere fácilmente, eleva la temperatura corporal y acelera el metabolismo. El cocido hace las veces de sopa y se acompaña de varios boles de arroz y distintos platos. Después de comer, los luchadores se echan una siesta. Estos hábitos alimenticios les ayudan a aumentar de peso.

Izquierda: El cocido, llamado chanko nabe, es el plato principal. Derecha: Los acompañamientos son muy variados: sashimi de atún, pollo con cebolla, kinpira, okonomiyaki, ensalada, etc.
El primero en sentarse a la mesa es el oyakata, y le siguen los sekitori tras el baño. La comida discurre en un ambiente más relajado que el entrenamiento, pero la conversación sigue girando en torno al sumo.
Cuando los sekitori acaban de comer, empieza el turno de los luchadores de las clases inferiores.

Además de los luchadores, en los establos viven también los gyōji, los yobidashi y los tokoyama. Los gyōji se conocen por su labor de arbitraje en el dohyō, pero en realidad desempeñan funciones muy diversas, como emitir los anuncios internos, elaborar la lista de combates, reservar el transporte y el alojamiento en los viajes y otras tareas de gestión del establo. Del mismo modo, los yobidashi se conocen por anunciar los nombres de los luchadores antes de cada combate, pero se encargan de otras tareas como de preparar el dohyō. Los tokoyama son los que peinan a los luchadores con el moño tradicional.

Una vez han terminado de comer, los sekitori vuelven a sus habitaciones y Tokotetsu, el peluquero del establo, les hace el moño.
Los luchadores de clase makushita e inferiores se peinan en las habitaciones compartidas.
Después de comer es la hora de la siesta. Los luchadores disfrutan de tiempo libre hasta la cena, excepto cuando les toca encargarse de la limpieza, la colada o la cocina.

El establo de Takadagawa no tiene ningún yobidashi, pero uno de sus dos gyōji es Shikimori Kandayū, decimoprimera generación de gyōji y uno de los más reputados del gremio. Kandayū asegura que el 80 % de su trabajo se desarrolla fuera del ring. A veces incluso asesora a los luchadores y les ofrece asistencia psicológica: “La verdadera misión del gyōji es apoyar a los luchadores para que lleguen a profesionales; nos encargamos de un montón de tareas”.

El gyōji Shikimori Kandayū
Placa con los nombres del establo de Takadagawa, escritos por Shikimori Kandayū. Los miembros del establo son el oyakata, los veinte luchadores, dos gyōji y un tokoyama. (La clasificación de los luchadores corresponde a la de mayo de 2018.)

Se dice que lo que fortalece a un luchador de sumo es “el entrenamiento y el chanko”. Conviviendo bajo un mismo techo, compartiendo la misma cazuela, compitiendo de forma amistosa en los entrenamientos y animándose mutuamente en los torneos, los luchadores crecen juntos como deportistas y como personas. Es gracias a esa vida en la “gran familia” del establo que, con el apoyo del oyakata, su esposa, los gyōji, los yobidashi y los tokoyama, logran brillar y cautivar al público cuando salen al dohyō.

Kagayaki, luchador de clase makunouchi.
Ryūden, luchador de clase makunouchi.
Colaborador: Revista digital especializada en sumo Osumōsan. Fotografía: Hanai Tomoko
Reportaje y texto: Matsumoto Takuya (Departamento Multilingüe de Nippon.com)