La firma Iwako produce gomas de borrar divertidas a un precio asequible y con multitud de formas: medios de transporte, alimentos, animales como los hámsters y los dinosaurios, artículos de papelería, las tradicionales mochilas escolares randoseru... Están conquistando al público incluso en el extranjero.
Artículos para niños y mayores
La fábrica de Iwako, de pequeñas dimensiones y en funcionamiento las 24 horas, se encuentra en un tranquilo barrio residencial unos 15 minutos a pie de la estación de Yashio (línea Tsukuba Express), en la prefectura de Saitama. En estas instalaciones, que no descansan ni un día al año, 15 máquinas se encargan de producir divertidas gomas de borrar con todo tipo de formas: sushi, frutas, artículos de papelería... No hay quien pueda resistirse a su asequible precio y bonito diseño. Entre el público japonés, muchos adultos se sentirán nostálgicos al ver objetos cotidianos trasformados en gomas de borrar; un par de uwabaki, las zapatillas que tradicionalmente se utilizan en la escuela, una randoseru, la mochila escolar por excelencia, o una melódica son algunos ejemplos.
Uno de los aspectos que más gusta al público es que estas gomas de borrar se pueden desmontar, a pesar de su simple diseño a primera vista. Así, en las que tienen forma de sushi, es posible separar el arroz del pescado o marisco que vaya colocado encima, además del alga nori. Si se trata de una goma con forma de avión, tenemos el fuselaje, las alas y la cola. Todos los modelos están compuestos por un mínimo de dos piezas y un máximo de cuatro y miden unos cinco centímetros. Su colorido y sus múltiples diseños en miniatura se han ganado al público de todas las edades y sexos.
El gran éxito de las gomas de borrar con forma de verduras
Iwako, la firma creadora de estas divertidas gomas de borrar, se creó en 1968. Su fundador, Iwasawa Yoshikazu, había pasado 18 años como aprendiz para un mayorista de artículos de papelería. Su primer producto en solitario, un estuche de plástico para guardar lápices.
"Comenzamos con un taller en un piso alquilado de dos habitaciones en Matsudo [prefectura de Chiba] y a duras penas íbamos haciendo productos. Nos desvivíamos por sacar algo que tuviera éxito. Triunfamos con los capuchones para lápices como segundo producto, pero dejamos de vender cuando se empezaron a comercializar los portaminas. Luego llegaron las gomas de borrar. Los modelos como los actuales los empezamos a hacer en 1988. Queríamos que la empresa creciera y nos esforzamos en una serie de gomas de borrar con forma de verduras –zanahoria, rábano japonés, batata, repollo y rábano–. Sin embargo, nadie las quería vender", cuenta Iwasawa.
La falta de interés por parte de los mayoristas empujó al fundador de Iwako a abandonar su proyecto de gomas de borrar divertidas. Sin embargo, cinco años más tarde, apareció, como caído del cielo, un mayorista que le pidió que volviera a hacerlas, con la firme convicción de que se venderían; y no se equivocó: fueron un éxito total.
A partir de ese momento, se comenzó a aumentar la oferta: además de las verduras, se hicieron frutas, animales, medios de transporte... En la actualidad, Iwako produce 450 modelos distintos.
"De 1993 a 1998, producíamos cien mil unidades al día. Nos salieron dos competidores. Las gomas de borrar tenían muchísima popularidad, pero, lamentablemente, la gente acabó cansándose de ellas y esas dos firmas desaparecieron", comenta entre risas Iwasawa. "Pero nosotros seguimos haciéndolas sin tirar la toalla y hemos vuelto a vender como hace unos 15 años. A día de hoy, fabricamos entre doscientas mil y doscientas cincuenta mil unidades diarias", prosigue el empresario.






