El fin de las pruebas nucleares y las negociaciones con EE. UU.

¿Adónde se dirige Corea del Norte? Si sigue con las pruebas nucleares y de misiles, China y Estados Unidos acabarán teniendo que elegir entre reconocerlo como potencia nuclear o tomar medidas para derrocar su Gobierno. Y parece ser que los dirigentes norcoreanos son conscientes de cuál sería el peor porvenir para Corea del Norte.

Hace algunos años la cúpula norcoreana elaboró una estrategia que consistía en consolidar la posesión nuclear y declarar el fin de las pruebas nucleares para finalmente negociar con Estados Unidos. Incluso se invitó secretamente a Pyongyang a los responsables de inteligencia del Gobierno estadounidense. La estrategia fue obra del vicepresidente Kim Yong-chol, el brazo derecho de Kim Jong-un y responsable del ejército y de la estrategia diplomática. Kim Yong-chol es el actor clave para solucionar el problema de los secuestros de ciudadanos japoneses.

Las declaraciones emitidas por el Centro de Investigación de Armas Nucleares tras las pruebas nucleares revelaron que la estrategia que mencionábamos sigue en pie. Dichas declaraciones contenían palabras muy relevantes que EE. UU., Corea del Sur y Japón pasaron por alto: “Hemos realizado la comprobación final de calidad y potencia (de las bombas nucleares)”. Los periódicos publicaron una traducción literal del norcoreano que decía “hemos comprobado finalmente”, pero la traducción correcta era “hemos realizado la comprobación final”.

La expresión “comprobación final” implica que “ya no hay necesidad de realizar más pruebas nucleares”. No queda claro es si esta vez fue la “final”, o si en adelante se va a usar ese término para dar a entender que se acerca el fin. De lo que no hay duda es de que ese “final”, sin el cual la declaración se hubiera entendido igualmente, estaba cargado de sentido. Con todo, dudo que los mandos militares acaten sin más la decisión de abandonar las pruebas nucleares. Por eso en las declaraciones del día 11 de septiembre se aseguraba la “continuación de las medidas de refuerzo de la potencia del armamento nuclear”, pero no se utilizaba la expresión “continuación de las pruebas nucleares”.

El ejército norcoreano es un ejército con armas obsoletas y carencia de petróleo que no puede luchar en una guerra. Con el embargo total del petróleo, se desmoronaría. Lo que más temen los militares, desde los generales hasta los soldados rasos, es el ataque de Estados Unidos, porque no podrían ganar. Si no se despeja esa inquietud y se mantiene la lealtad del ejército, el régimen de Kim Jong-un se derrumbará. Todo el ejército comparte la idea de que el único modo de contener el ataque estadounidense es la disuasión nuclear. Por eso si los dirigentes anuncian unilateralmente el fin de las pruebas nucleares, corren el riesgo de verse desterrados y aniquilados. El presidente Kim Jong-un se enfrenta a una situación y una elección extremadamente complejas.

Fotografía del encabezado: En la estación de Seúl, un hombre ve la noticia televisada sobre la ejecución del vice primer ministro y ministro de educación norcoreano Kim Yong-jin (segundo desde la izquierda). Las imágenes emitidas muestran al vice primer ministro junto al presidente Kim Jong-un (segundo desde la derecha). 31 de agosto de 2016 (AP/Aflo).