La moda japonesa y su influencia
Cabe recordar la importante contribución a la moda de la segunda mitad del siglo XX de diseñadores japoneses como Kawakubo Rei, Yamamoto Yōji y Miyake Issey. Aunque la prensa especializada de aquel entonces criticó airadamente sus propuestas creativas, surgidas en un contexto diferente al de Europa occidental, consiguieron hacerse un hueco en el mundo de la moda, donde reinaba Occidente, y pronto se ganaron el reconocimiento mundial. El estilo minimalista de Kawakubo y Yamamoto, caracterizado por la ausencia de colores —predominaban el blanco y el negro— y ornamentos, hacía gala de las peculiaridades de la cultura japonesa al evocar conceptos como el wabi-sabi (la belleza de la imperfección); o sea, algo así como una estética donde menos es más. La moda no fue el único ámbito del diseño de Europa occidental el que, durante el siglo XX, se apreció una tendencia hacia el minimalismo estrechamente vinculada con la estética nipona; la arquitectura destacó particularmente en este sentido. Kawakubo, entre otros, fomentó esta tendencia en la moda. Ellos fueron los precursores de un estilo antagónico a la vistosidad que imperaba en aquel entonces y que se basaba en una estética más sobria.
Sus diseños de líneas rectas son un fiel reflejo de la cultura del kimono, prendas que no se ajustan al cuerpo, sino que lo envuelven con holgura. Para la moda occidental, en la que la ropa reproduce la belleza de la silueta, se trataba de una auténtica herejía. Al principio, la falta de forma se tradujo en duras críticas, pero finalmente se entendió como un rasgo propio de los creadores japoneses, herederos de las formas abstractas características del kimono y, por lo tanto, sin las ataduras derivadas de querer ceñirse a la forma del cuerpo humano.
El kimono aportó algo inexistente hasta entonces en las prendas de Europa occidental, un aura enigmática. Los diseñadores japoneses alcanzaron una posición privilegiada por esa percepción heterogénea en una época en la que se buscaba un diseño de moda más libre. Además, rompían con la idea establecida de que la ropa de mujer tenía que reproducir las curvas femeninas y, por lo tanto, convertían la feminidad en algo ambiguo; desmontaban el significado histórico y simbólico de la moda occidental. La moda japonesa dio nuevos aires a los conceptos de la moda de la hegemonía occidental y la llevó hacia un camino diferente.
La industria textil de Japón y las técnicas de teñido tradicionales
A pesar de las duras críticas que recibieron los diseñadores japoneses también por el tipo de materiales que utilizaban, el público sí los valoró muy positivamente desde el principio. Los materiales son un elemento indispensable para convertir unos diseños dinámicos en prendas originales y vanguardistas, con nuevas texturas y formas de expresión. En el caso del kimono, cuyo diseño es simple, los materiales son precisamente decisivos a la hora de establecer diferencias. Los diseñadores japoneses, herederos de las tradiciones de su país, crearon el concepto de “textil” al elegir los materiales antes incluso de haber pensado el diseño. Y pudieron hacerlo apoyándose en la industria textil de Japón, cuya tradición, extendida por todo el archipiélago nipón, se remonta a la antigüedad y destaca por la diversidad de técnicas que la conforman; por ejemplo, el tejido y el teñido de los kimonos refinados y el bordado o el shibori (teñido por reserva). En la actualidad, la industria textil nipona ha cambiado de enfoque —de la ropa tradicional a la occidental—, pero sigue conservando esas técnicas tradicionales de años atrás y esforzándose constantemente por desarrollar métodos nuevos. A día de hoy, el resto del mundo sigue prestando una gran atención a lo que hace Japón en este sector, siempre a la vanguardia.
En “Kimono Refashioned” se exponen también las obras de Iris van Herpen, una diseñadora holandesa conocida por sus propuestas extremistas; por ejemplo, un vestido de su colección otoño-invierno 2016 en cuya confección se empleó un hilo sumamente fino desarrollado por un fabricante japonés y que luego se tiñó mediante la técnica tradicional del shibori. Las técnicas de teñido tradicionales de la industria textil japonesa seguirán teniendo un significado importante de cara al futuro.
El futuro del kimono
En la actualidad, la moda es un bien común en todo el mundo y, por lo tanto, independientemente de dónde nos encontremos, siempre nos daremos cuenta de que lo que no cambia nos aporta comodidad, pero, al mismo tiempo, nos resulta aburrido. Si hay algo común a todos los seres humanos, al final no pertenece a nadie en concreto. En estos tiempos que corren, el kimono, un elemento que no pertenece a la cultura occidental, podría situarse en una posición más privilegiada si cabe. El kimono, surgido en una cultura tan peculiar como la japonesa, es una fuente de ideas nuevas cuando lo que se busca es la diversidad en las prendas; no es algo del pasado en absoluto. Seguirá conquistando al público general y sirviendo de inspiración a los creadores.
Imagen del encabezado: La exposición “Kimono Refashioned” en el Museo de Arte Asiático de San Francisco. © Asian Art Museum of San Francisco
(Traducción al español del original en japonés)



