Un juego de poder a mayor escala
El concepto militar de “poder marítimo” es el más adecuado y la explicación más ampliamente conocida respecto a cómo las naciones establecen su control sobre las zonas deshabitadas del mar. El estratega de la armada de los Estados Unidos Alfred Thayer Mahan (1840-1914) creía que el poder nacional en la era moderna era dependiente del comercio, y que garantizar la seguridad de las flotas mercantes y los buques comerciales era la llave para el destino de una nación. La fuerza naval tiene ese cometido, y el área en el que un país puede ejercer este poder cuando sea necesario es su esfera de influencia y su zona de defensa.
Este objetivo estratégico de establecer un poder marítimo tuvo un impacto primordial en el mundo en el siglo XX. Mahan asesoró directamente al oficial de estado mayor de la flota combinada japonesa Akiyama Saneyuki (1868-1918), y sus ideas tuvieron mucha influencia en el Emperador Guillermo II de Alemania (1859-1941) y en Sergey Gorshkov (1910-1988), que construyó la armada de la Unión Soviética en la posguerra. Liu Huaqing (1916-2011), que fue una figura central por largo tiempo en la armada de China y asesor de Deng Xiaoping, era conocido también por ser un seguidor de las teorías de Mahan. En 1980, después de rubricarse el Tratado de Paz y Amistad entre Japón y la República Popular de China y el comienzo de las reformas y la apertura de China, Liu presentó la estrategia para la Primera Cadena de Islas con el fin de establecer líneas defensivas tras las que la armada China podría tener control absoluto, e insistió en la necesidad de contar con portaaviones.
No obstante, incluso esto no tuvo apenas influencia en el Mar de China Oriental. Desde el punto de vista del poder marítimo, en la posguerra las islas Senkaku y el Mar de China Oriental no pertenecían ni a Japón ni a China. Al contrario, eran aguas estadounidenses. Debido a esto, a pesar de las demandas territoriales de los países vecinos, Japón descuidó la defensa militar del área de las islas Senkaku. De hecho, esto fue así no sólo para las Senkaku, sino también para todas las islas Sakishima que constituyen la parte oeste de la prefectura de Okinawa, ninguna de las cuales contaba con bases preparadas para su uso real por parte del ejército estadounidense o de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, dejando un vacío militar.
Una señal del declive estadounidense
Aún así, no surgieron problemas hasta comienzos del siglo XXI, cuando las nubes oscuras comenzaron a congregarse sobre los Estados Unidos. Una sucesión de eventos apuntaron al declive del poder estadounidense, desde el estallido de la burbuja informática y los ataques terroristas del 11 de septiembre, hasta el aumento de las guerras de guerrilla en Afganistán e Iraq, pasando por el auge de las hipotecas subprime y la consiguiente crisis financiera, junto a la continuada polarización de la opinión pública bajo las presidencias de George W. Bush y Barack Obama. En contraste, en el mismo periodo China experimentó un rápido crecimiento económico e impulsó su capacidad militar.
Después de que los Estados Unidos retirase su ejército de Filipinas a comienzos de la década de 1990, China fortaleció su presencia en las islas Spratly, reclamando gran parte del Mar de la China Meridional junto a las islas Spratly occidentales, en litigio con Vietnam.
Del mismo modo, China ha aumentado su presencia militar en el Mar de China Oriental. En 2004 un submarino nuclear chino pasó sumergido por el estrecho de Miyako, entre la isla principal de Okinawa y la isla de Miyako al oeste.
Aunque el estrecho de Miyako es una zona de paso internacional, los submarinos deben salir a la superficie cuando pasan de acuerdo con la ley internacional. El submarino fue descubierto inmediatamente por las Fuerzas de Autodefensa, y fue blanco de ejercicios de hundimiento varias docenas de veces durante su paso. Después de este incidente, los submarinos nucleares chinos y otras embarcaciones han continuado con su actividad provocadora, atravesando el estrecho de Ōsumi entre la península de Ōsumi en Kyūshū y la isla de Amami Ōshima, así como el canal entre las islas de Ishigaki y Yonagumi (en la parte más oriental del grupo de las islas Sakishima) con un ferviente apoyo de los medios de comunicación de China. En 2013 China estableció una zona de identificación de defensa aérea sobre el Mar de China Oriental, incluyendo las Senkaku y solapando la propia zona de defensa aérea de Japón. Como resultado, aviones militares de ambas naciones se aproximan unos a otros regularmente realizando maniobras de advertencia.
La guerra por otros medios
China sostiene una idea de “tres guerras” según la cual, antes de llegar a un conflicto real, emplea estrategias de guerra mediática, psicológica y legal para alcanzar un control efectivo. En este caso, las estrategias han tomado la forma de la crítica a Japón sobre el asunto de las islas Senkaku y de una actitud desafiante con sus embarcaciones alrededor de las islas Sakishima. Visto desde las ideas de Mahan, el declive del poder estadounidense —tal como China lo percibe— ha dejado un vacío militar alrededor de esas islas, que China espera ocupar. Es un área estratégicamente importante, que conecta a la China continental con el océano abierto, y el país asiático no tiene en cuenta que es territorio, mar y espacio aéreo japonés bajo el derecho internacional.
Por supuesto, Japón no se ha quedado de brazos cruzados. Después del incidente de septiembre de 2010 en el que un barco de pesca de arrastre colisionó con una embarcación de la Guardia Costera de Japón, en medio de las protestas antijaponesas en China que llegaron a continuación, unas maniobras de fin de año de las Fuerzas de Autodefensa llevaron a Amami Ōshima un regimiento de misiles antibuques en tierra, demostrando la voluntad de bloquear el acceso al estrecho de Ōsumi. Posteriormente, después de la nacionalización de las Senkaku en 2012, el insistente comportamiento coercitivo de China incluyó incursiones en aguas japonesas de sus embarcaciones y aviación, y un barco de la armada de China apuntando con un radar de control de tiro a un barco de las Fuerzas de Autodefensa. Japón respondió colocando misiles antibuque en Miyako y en la principal isla de Okinawa en sus maniobras de otoño de 2013, preparados para bloquear el estrecho de Miyako.
Después de que Abe Shinzō fuese elegido primer ministro en diciembre de 2012, un plan largamente postergado para construir una base de las Fuerzas de Autodefensa en Yonagumi (la isla deshabitada más al oeste del grupo de islas Sakishima) se puso en marcha, junto a la formación de una unidad marítima destinada allí. Esto significa que incluso sin la presencia del ejército de los Estados Unidos, Japón será capaz de defender sus islas al suroeste por sí mismo y paulatinamente desarrollar la capacidad de imponer un bloqueo. Una provocación inesperada para China.
El presidente Barack Obama y el Congreso de los Estados Unidos consideran que la responsabilidad de la defensa de las Senkaku aún recae en el artículo V del Tratado de Seguridad Japón-EE. UU. y ha realizado declaraciones públicas a ese respecto, señalando que Estados Unidos no tiene intención de dejar un vacío militar en la zona.
En cuanto a la creciente actitud autoritaria de China en el foro internacional, es a menudo difícil distinguir si las acciones de su Gobierno están realmente dirigidas a otros países o a su público nacional. En el caso de las Senkaku, podemos decir al menos que tienen la voluntad de evitar que la situación continúe empeorando. Dando un carpetazo a la cuestión de las Senkaku, Pekín podría evitar que se le acuse de alimentar la tensión militar en la región.
(Escrito por Mamiya Jun del consejo editorial de Nippon.com y publicado el 14 de noviembre de 2014)Referencias:
Serita Kentarō. Nihon no ryōdo (El territorio japonés). Chūōkōron Shinsha, 2002.Ogawa Kazuhisa and Nishi Takayuki. Chūgoku no sensōryoku (La capacidad militar de China). Chūōkōron Shinsha, 2014.
Alfred Thayer Mahan. The Influence of Sea Power upon History: 1660–1783. Little, Brown and Company, 1890.