La puesta en funcionamiento de los equipos inactivos

Antes del terremoto de Kobe, la economía japonesa estaba estancada y las empresas de todo el país disponían de equipamientos inactivos. Éste es un punto importante cuando se estudia qué ocurrió en la economía después del terremoto.

Incluso si fuera posible utilizar mayores insumos laborales en sustitución de otros factores productivos, si una economía estuviese en buena forma, con sus plantas y equipamientos funcionando constantemente, entonces la pérdida de capital social a causa de un desastre mayor conduciría al declive de la producción y actuaría como un lastre del PIB. Sin embargo, a comienzos de 1995, había una cantidad considerable de equipamiento improductivo en todo Japón. Entonces era bastante posible compensar la capacidad de producción en Kobe con la puesta en funcionamiento de los equipos inactivos. Y esto no era todo. La reactivación de esos equipamientos tuvo un efecto positivo en la economía japonesa, que estaba atrapada en la desaceleración que siguió al estallido de las burbujas.

La existencia de equipamientos inactivos es por sí misma una fuente de estancamiento económico. Una economía no puede crecer sin inversiones fuertes, pero la presencia de equipamientos parados hace que las empresas se muestren reacias a invertir en otros nuevos, lo que agravaría el exceso de capacidad de producción. Además de eso, las empresas con un equipamiento excesivo se muestran propensas a producir bienes solo por el simple hecho de mantenerlo activo y a vender los productos obtenidos a cualquier precio, lo que a su vez hace más difícil la recuperación de los costes del nuevo equipamiento mediante la venta de los artículos que éste produce. Por consiguiente, las empresas se vuelven más reacias a invertir. A principios de 1995, los ánimos inversores en la economía japonesa sufrían una depresión persistente.

La situación cambió dramáticamente con el terremoto del 17 de enero, que destruyó bienes de equipo en Kobe e hizo aumentar los índices de utilización de la capacidad productiva en otras partes del país. Las empresas recuperaron el optimismo respecto a la inversión en nuevos equipos. Un elemento de esto fue el apetito por invertir en equipos para reemplazar los que se habían perdido con el terremoto. Tal y como he señalado anteriormente, las empresas no se limitaron a reemplazar las viejas máquinas, sino que instalaron los modelos más modernos y, en algunos casos, terminaron con una capacidad de producción mayor que antes. El segundo elemento es el aumento de la utilización de la capacidad productiva en todo el país, lo que llevó a las empresas a pensar positivamente en las inversiones en equipos adicionales. El terremoto ayudó a aligerar el exceso de la capacidad productiva que hasta entonces había actuado como el mayor obstáculo a la inversión.

Es fácil ver cómo estos dos elementos impulsores de la inversión pudieron influir positivamente en el índice del crecimiento económico de 1995, que era el más alto desde el estallido de las burbujas especulativas. Horwich sugiere que los efectos de la relajación monetaria del BOJ a partir de 1992 se dejaron sentir con retraso en aquel momento. Cuando el BOJ se propone bajar los tipos de interés a corto plazo, compra valores en el mercado y con ello asegura la circulación de grandes cantidades de dinero. Con todo, por grande que sea el flujo de dinero, esto carece de importancia si las empresas no se muestran interesadas en utilizarlo para aumentar sus inversiones, y la relajación monetaria servirá muy poco para estimular la economía.

La situación a principios de 1995 era precisamente de esta naturaleza. Las empresas tenían un exceso de equipamiento y se mostraban poco inclinadas a utilizar las ventajas de los fondos disponibles. Sin embargo, cuando el deseo de invertir resurgió en las empresas después del terremoto, la gran cantidad de dinero disponible les allanaba el camino para pedir en préstamo los fondos necesarios para realizar sus inversiones. Por consiguiente, pudieron seguir adelante con sus planes optimistas para adquirir nuevos equipamientos.