La búsqueda del aprendizaje activo
No son pocos los profesores de bachillerato y universidad que son conscientes del peligro que corren la historia y el resto de las humanidades. En 2011 el Consejo de Ciencia de Japón emitió una propuesta para la reforma del currículum y la metodología educativa de la geografía y la historia en el bachillerato. Y en verano de 2015 se fundó la Asociación para la Colaboración Bachillerato-Universidad en la Educación Histórica, un organismo nacional que recoge propuestas para reformar los exámenes de acceso a la universidad y el currículum universitario de artes liberales.
En la Universidad de Osaka llevamos diez años colaborando con centros de secundaria y universidades de todo el país para investigar nuevas formas de enfocar la educación histórica, especialmente en cuanto a contenidos se refiere. También hemos aplicado ciertas reformas en las clases como la introducción de cursos para los estudiantes que no tuvieron acceso a una educación sistemática de historia universal. Uno de los resultados de este programa es el libro de texto universitario Shimin no tame no sekaishi (Historia universal para la ciudadanía; Ōsaka Daigaku Shuppankai), publicado en 2015.
El Ministerio de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología ha lanzado una política para promocionar el llamado aprendizaje activo, un método centrado en un aprendizaje que fomenta la iniciativa del estudiante para sustituir el enfoque pasivo actual de la educación japonesa. Debemos apresurarnos a transformar el panorama educativo en colaboración con las universidades, cambiando el rumbo de los exámenes de ingreso para reflejar las nuevas políticas de aprendizaje y evitar que las iniciativas de mejora queden en agua de borrajas.
Fotografía del titular: Un par de estudiantes esperan a que empiece su examen de ingreso en la Universidad de Tokio el 25 de febrero de 2015. (Cortesía de Jiji Press.)
