Objetivos: agua de confianza, segura, y también “deliciosa”
De esta manera, el agua de Tokio se mantiene a nivel “digno de orgullo ante el mundo”, según el Departamento de Aguas de Tokio, gracias tanto a la pureza del agua del curso superior del río Tamagawa como a la limpieza avanzada del agua de menor pureza de los ríos Tonegawa y Arakawa. No obstante el objetivo del tratamiento de las aguas no se limita al incremento de su seguridad. También se aspira a mejorar su sabor.
Esto muestra el nivel de compromiso de la metrópoli hacia sus objetivos de calidad en relación con el sabor, cuyos estándares son mucho más estrictos que los requisitos de ocho apartados que se exigen a nivel nacional. Para poder considerar que el agua tiene buen sabor es necesario que no presente olor a hipoclorito de calcio o moho. Partiendo de esa base, el Departamento de Aguas se plantea como objetivo reducir al máximo el contenido de esos elementos en el agua.
Por ejemplo, un origen del olor a hipoclorito de calcio es el cloro residual. La ley exige la desinfección del agua corriente mediante cloro con una concentración de entre 0,1 mg/l y 1,0 mg/l. Sin embargo en la zona metropolitana de Tokio el nivel máximo permitido es menos de la mitad del máximo nacional: 0,4 mg/l. Se trata de un nivel en el que la mayoría de los usuarios no pueden percibir ningún olor a cloro desinfectante (uno de los tipos de olor a hipoclorito de calcio).
“El cloro residual tiene la capacidad de suprimir el crecimiento de las bacterias; al llegar al grifo del consumidor, el agua debe contener al menos un 0,1 mg/l de esta sustancia. Entre la planta depuradora y el hogar del consumidor, el cloro residual se va perdiendo, pero la cantidad que lo hace varía dependiendo de la temperatura y otros factores. Es por eso por lo que hay que esforzarse por lograr los mínimos establecidos por el Gobierno, sin llegar a introducir demasiado cloro residual en el agua”, dice Hashimoto.
Si, anticipando que la cantidad de cloro en el agua que llega a los ciudadanos de Tokio desciende en el trayecto hasta sus hogares, se añade aún más de lo normal en la depuradora, quienes viven cerca de la misma reciben agua con una concentración relativamente alta de cloro. Para evitarlo, el Departamento de Aguas de Tokio realiza ajustes inmediatamente antes de enviar el agua. Además de controlar una última vez el nivel de cloro antes de que el agua salga de la planta depuradora, en una parte de las plantas de distribución que hacen llegar el agua a los hogares se añade cloro extra. De esta manera se mantiene un buen sabor en el agua, sin importar la distancia que medie entre el grifo en cuestión y la planta depuradora. La cantidad de cloro a añadir depende de cálculos basados en la temperatura de cada día. Gracias a estos ajustes inmediatamente anteriores al envío del agua se puede mantener ese objetivo de 0,4 mg/l. El porcentaje de éxito en este sentido, en 2015, fue de un 89 %.
Además de estos desafíos técnicos, el Departamento de Aguas de Tokio lleva a cabo diversas iniciativas, entre las que se encuentra la protección y el cuidado de los bosques cercanos a las fuentes del curso superior del río Tamagawa. Un litro de agua corriente cuesta 0,2 yenes (según precios del año fiscal 2014). Al comparar este precio con el del agua mineral que se encuentra en el mercado, la diferencia resulta evidente. Si unimos a una administración altamente eficiente la seguridad y el buen sabor del agua nos daremos cuenta de que el agua corriente de Tokio está contribuyendo a ofrecer un mejor entorno no solo a las clases adineradas, sino a todos los ciudadanos.
Disfrutar del agua corriente en todo el país
No obstante, entre los propios japoneses todavía hay quienes, movidos por los prejuicios, expresan preocupación sobre la seguridad del agua corriente, o se quejan de su olor a hipoclorito de calcio. Así las cosas, según la Japan Water Works Association (JWWA, Asociación de Aguas de Japón), en los últimos años se ha venido incrementando por todo el país la cantidad de agua corriente que se envasa en botella de plástico o lata de aluminio para su venta, así como el número de eventos en los que se distribuye. Es como si hubieran concentrado sus esfuerzos en hacer saber a la gente que el agua corriente ahora tiene un buen sabor.
Puede ser buena idea disfrutar del agua corriente de los lugares a los que vamos de viaje. A diferencia de muchas de las aguas minerales embotelladas, el agua corriente es como un tesoro portátil, gracias al cloro residual y su capacidad de suprimir durante más tiempo la aparición de microorganismos. La JWWA recomienda utilizar termos para llevar el agua con nosotros; no necesitamos tirar a la basura la botella de plástico tras el uso, con lo que ayudamos a cuidar el medio ambiente. Quizá resulte interesante comparar las aguas de todo Japón, de esta forma.
Colaboración: Departamento de Aguas de Tokio
Texto: Masuda Miki
Imágenes: Miwa Noriaki


