El documental Shinjuku Tiger explora la verdadera identidad del afamado personaje del mismo nombre y los encantos del distrito tokiota que vio nacer una forma independiente de cultura. Nos lo cuentan el propio Tiger y Satō Yoshinori, el director.
Es un hombre que se mueve en bicicleta por las calles de Shinjuku con una máscara de tigre, un atuendo tremendamente llamativo y un radiocassette del que surge sin parar música enka. Si uno pasa cerca de Kabuki-chō, es probable que lo vea al menos una vez. Este hombre, a quien desde no se sabe cuándo llaman “Shinjuku Tiger”, es repartidor de periódicos, y lleva entregando la edición matutina vestido de esta forma desde 1972 sin interrupción. Es un personaje tan representativo del nuevo Shinjuku de la contracultura que ha llegado a aparecer varias veces en televisión y revistas, e incluso lo utilizaron para un cartel publicitario de la tienda de Tower Records en Shinjuku.
SHINJUKU TIGER Si no existiera Shinjuku tampoco habría nacido Shinjuku Tiger, tal es el punto hasta el que me gusta el barrio. Es la estación de tren y metro del país por la que más pasajeros pasan cada día; un puerto en tierra firme en el que confluyen todo tipo de líneas ferroviarias.
Al entrar en la Universidad Daitō Bunka se mudó desde la prefectura de Nagano a Tokio, y en un principio vivió en el barrio de Ekoda, en el distrito de Nerima. Sin embargo en el segundo curso abandonó los estudios y pasó de un lugar a otro, hasta llegar a Shinjuku. Comenzó a trabajar repartiendo periódicos, y al poco tiempo, un día que visitaba el festival del santuario Inarikiō, tras la oficina de ventas del periódico Asahi, se topó con un interesante paisaje: un montón de máscaras para niños. Entre ellas se encontraba una máscara del protagonista de Tiger Mask, una serie de animación sobre lucha libre, de moda en aquella época. Se sintió asaltado por una especie de intuición. “¡Viviré como un tigre, en esta jungla de asfalto llamada Shinjuku!” Otro día volvió y adquirió 30 máscaras iguales, y empezó a ponérselas cada día para salir a la calle. Así nació Shinjuku Tiger.
Satō Yoshinori es el director que se ha encargado en esta ocasión de seguir a la inusual figura por todas partes, cámara en mano, para crear un documental sobre ella. Se trata de una obra de gusto muy diferente a su anterior película, un crudo retrato que hablaba del dilema de la familia de una víctima que se enfrenta con el asesino condenado a muerte.
La producción de Shinjuju Tiger, la película
ENTREVISTADOR Se trata de su primer documental; ¿cómo surgió la idea de producir esta película?
SATŌ YOSHINORI La distribuidora de la película anterior me trajo el proyecto; me enseñaron fotos, diciendo: “En Shinjuku hay un tipo así de raro”. Me pareció interesante que hubiera alguien así, así que decidí averiguar de qué tipo de persona se trataba.
TIGER Empezamos a hablar de ello en 2017. El presidente de la distribuidora, el director y yo nos reunimos en una cafetería de Shinjuku para discutir el proyecto, en tres sesiones de tres horas cada una. El rodaje comenzó el año siguiente, y nos llevó un año entero, en 36 sesiones. Durante las sesiones más largas llegamos a pasarnos cinco o seis horas filmando sin interrupción. Me parece increíble que hayan logrado comprimir aquella cantidad ingente de imágenes en tan solo 83 minutos.
ENTREVISTADOR La mayoría del metraje era de usted hablando con mujeres, ¿no es cierto?
TIGER Así es. Mi vida se compone de cine, mujeres hermosas, sueños y romance. De no haber sido este el tema de la película, no habría participado en ella. El director rodó los momentos en los que hablaba con algunas actrices, con las que me llevo bien por habernos conocido en el Golden Gai de Shinjuku, cuando aceptaban salir en la película.
SATŌ Quería sacar a Tiger viviendo su vida a gusto. Cuando me llamaba para decirme que se iba a beber, yo agarraba mi cámara a toda prisa. Luego se trataba de intentar que no notaran mi presencia, y rodar mientras Tiger disfrutaba.
ENTREVISTADOR ¿Ese era el modus operandi que había pensado en un principio?
SATŌ Consideré que Tiger ya estaría vinculado a la historia de un barrio de la contracultura como es Shinjuku. Por eso en un principio pensé hacer una exploración de la zona a través del trabajo y la forma de vida de Tiger, que ya lleva más de 45 años allí. Pero a medida que iba conociéndolo me veía cada vez más arrastrado por su forma alegre y positiva de ser, y el foco de la historia cambió.
TIGER Es que de eso se trata mi día a día. Le dije que rodara todo como es. Y así salieron tan espectaculares todas esas hermosas mujeres. Les suelo decir que son estrellas de entre todas las estrellas, que nacieron con una pequeña estrella en la mano. No es solo un cumplido; las veo realmente brillar en los escenarios y las pantallas.
SATŌ Fui eligiendo las escenas en las que se ve a Tiger y a las actrices de forma más natural. Las seleccioné teniendo en cuenta lo que debía montar tras el rodaje. Al principio tenía una vaga imagen mental de cómo debían quedar las cosas, pero todo fue quedando más claro a medida que rodaba. En el lugar, cámara en mano, es donde ocurrían cosas interesantes, mucho más interesantes de lo que yo tenía en mente.
TIGER Y esa estructura es algo estupendo. Va analizando por medio de imágenes los significados más profundos de mi persona dividiéndome en temas: el cine, las mujeres, los sueños, el romance.





