Un tigre obsesionado por el cine
Tiger se confiesa un fanático del cine, y visita las diversas salas de Shinjuku sin cambiar de atuendo, siempre el primero de la fila. Llega a ver hasta seis películas por día.
ENTREVISTADOR La escena en la que aparece viendo Vacaciones en Roma resulta emocionante.
SATŌ Quería sacar la cara de Tiger, un gran apasionado del cine, cuando miraba a la pantalla. Yo mismo, al ver esa cara por primera vez, me dije a mí mismo que era alguien en quien podía confiar, y empezó a gustarme como persona. Era la cara de alguien que pone toda la carne en el asador, un hombre sencillo y enamorado.
TIGER Audrie (Hepburn) es alguien a quien yo admiro mucho. Me parece un sueño que se haya rodado una escena en la que el tigre la contempla en un cine. He visto esa película decenas de veces, pero esta vez ha sido especial, porque de alguna forma es como si la princesa y el tigre hubieran compartido pantalla.
El barrio de Shinjuku y las mujeres hermosas
Se podría decir que Tiger, quien lleva caminando por las calles de Shinjuku desde la década de los setenta, es uno de los pocos observadores fijos que existen. Aunque el aspecto del barrio ha cambiado mucho en este medio siglo, Tiger no se lamenta por esa evolución ni añora los tiempos pasados, como muchas otras personas de avanzada edad.
TIGER Shinjuku se ha puesto muy bonito. Uno no puede más que adaptarse al cambio de los tiempos. Ahora que lo pienso, una vez hubo un rodaje frente a los grandes almacenes Mitsukoshi. Cuando fui a verlo una actriz me llamó: “¡Tiger!”. Yo no la conocía bien, pero una vez le había regalado un periódico. La verdad es que siempre termino por regalar periódicos a las chicas guapas.
La ropa está hecha con material comprado en una tienda especializada de Shinjuku, y fabricada a mano. Pero como no sabe coser, sujeta el conjunto con imperdibles.
TIGER La gente me va regalando peluches, y cada vez tengo más. Digo que son mi familia. ¿Quién cree que me regaló este oso? “Wakamiho” (Wakabayashi Miho, stripper y actriz porno). Cuando presentó una de las películas que había protagonizado vine a saludarla y me dio un abrazo: “Gracias por venir, Tiger”. Y en ese escenario me dio el oso, que lleva una red kikkō shibori (“atado de tortuga”, un implemento hecho de cuerda que se utiliza en sesiones de sadomasoquismo). Me dijo que no se la quitara de ninguna manera, y yo lo llevo siempre así, conmigo. Es decir, que llevo a cuestas un sueño de “Wakamiho”.
Ahora ya no le pasa, pero cuando comenzó a pasearse vestido de esta guisa se encontró con reacciones adversas. Varias veces lo cubrieron de insultos, o se mostraron violentos hacia él.
TIGER Pero me hagan lo que me hagan, yo no me enfado. La violencia es una estupidez, y si dejas que salga tu ira, se acabó. Así que yo me guardo esa rabia dentro y la convierto en pasión. Y eso se convierte a su vez en energía. El tigre no tiene ni un atisbo de preferencias, a diferencia de los humanos. Únicamente ama a las mujeres hermosas. Marilyn Monroe, Audrie Hepburn, Liz Taylor, Ingrid Bergman… siempre las llevo en el corazón. La energía para vivir me la dan ellas, y el cine. Si no tuviera estas dos cosas, perdería todo mi poder.



