Crímenes atroces por internet
Los asesinatos de Zama forman parte de una nueva corriente de crímenes, más reciente que las arriba mencionadas: los asesinatos mediante sitios web de temática suicida. En este tipo de homicidios, el asesino satisface su deseo sádico de matar captando astutamente a víctimas con tendencias suicidas.
En febrero de 2005, el cadáver de una mujer de 25 años desempleada fue hallado en las cercanías de un dique de contención de Kawachinagano, prefectura de Osaka. Medio año después se arrestó como sospechoso a un hombre de Sakai que trabajaba para una empresa de subcontratación de personal, al que posteriormente se aplicó la pena de muerte. El asesino encontró a la víctima a través de un portal web de suicidio, se ganó su confianza asegurándole que se quitaría la vida con ella y finalmente la mató.
Fue un crimen de una atrocidad estremecedora. El asesino ató a la víctima de manos y pies con bridas, le cubrió la boca con cinta de embalar y le tapó la nariz hasta que perdió el conocimiento. Su objetivo era observar el rostro agonizante de la mujer. Pasó treinta minutos repitiendo la acción de reanimar a la víctima a bofetadas y hacer que se desmayase de nuevo, hasta que terminó asesinándola por asfixia. Desde aquel primer homicidio hasta que lo arrestaron, el criminal mató a dos chicos —un estudiante de secundaria y un universitario— con el mismo método.
Fue en aquella época cuando las noticias empezaron a hablar de los “sitios web oscuros”, destinados al crimen. Algunos de aquellos sitios se usaban para el intercambio de información ilegal, con fines como la compraventa de estupefacientes o la contratación de personal para actos delictivos.
Uno de los crímenes más impactantes de los perpetrados mediante estos sitios web fue el asesinato de una oficinista de 31 años de Nagoya, en agosto de 2007. Tres hombres que se habían conocido por internet se unieron para planear un robo, pero el plan no llegó a buen puerto. Frustrados, decidieron secuestrar a una mujer para obligarla a entregarles sus ahorros.
“Vamos a atacar a alguien, a quien sea. Mejor a una mujer joven, que así nos motivamos más, ¿no?”. Movidos por este planteamiento totalmente aleatorio, asaltaron a la víctima en su coche y la asesinaron asestándole martillazos en la cabeza. Uno de los homicidas fue condenado a muerte y los otros dos, a prisión con término indefinido.
Crimen oculto tras el lenguaje en clave y las expresiones ambiguas
Ante el recrudecimiento de los crímenes por internet, las autoridades reforzaron la vigilancia cibernética y se empezó a investigar cualquier mensaje en que se anunciara o pidiera algo relacionado con un homicidio. En 2006 se inauguró el Centro de Consultas Telefónicas sobre Internet, una entidad subcontratada por la Agencia Nacional de Policía y destinada a detectar información ilegal o maliciosa relacionada con crímenes o suicidios, para informar a la policía y solicitar su eliminación al proveedor de internet. Más tarde, en 2008, se aprobó la Ley de Protección de Menores en Internet, que obliga a mantener un servicio de filtraje en los teléfonos móviles.
El cierre constante de sitios sospechosos por parte de los proveedores de internet logró reducir el número de mensajes que promovían actividades criminales explícitamente, pero siguen existiendo sitios que enmascaran el crimen mediante lenguaje en clave y expresiones ambiguas.
Un despiadado homicidio que evoca los anteriores “crímenes de sitios web oscuros” ocurrió en junio de 2018. Tres hombres secuestraron en el coche a una enfermera de 29 años que volvía a casa del gimnasio, en Hamamatsu, y le quitaron la vida. Los asesinos, que originalmente no tenían ninguna relación, se encontraron por internet, pero no en un sitio malicioso, sino en un popular portal de mensajería que se autoproclamaba como una plataforma para fomentar los vínculos en la comunidad local.
“Trabajamos en grupos de dos o tres personas. No importan la edad y el sexo, mientras se sea ágil. Es posible apuntarse el mismo día del trabajo. Contáctenos por correo electrónico”. Ese fue el mensaje que el supuesto líder, de 39 años, escribió en un hilo titulado “¡Gane dinero de inmediato!”, dos días antes del suceso. Dos hombres respondieron a la invitación y se reunieron con el anunciante en Hamamatsu para llevar a cabo el plan. Tras descubrirse el crimen, el supuesto cabecilla fue hallado muerto en un hotel de Niigata. Las investigaciones policiales determinaron que se había suicidado.
Además de facilitar contactos y oportunidades de negocio antes impensables, la difusión de internet ha sacado a flote la faceta más oscura de la sociedad. Los puntos en común entre los autores de los crímenes que se vienen sucediendo, sin embargo, no son elementos intrínsecos del internet, sino problemas que afectan a toda la sociedad, como la inestabilidad laboral, el desempleo y la falta de oportunidades de futuro.
Reportaje y texto: Shibui Tetsuya
Edición: Editorial de Power News.

