“Las personas LGBT no tienen hijos, así que no son productivas”. En la misma época en la que la parlamentaria Sugita Mio causaba revuelo por este comentario publicado por la revista Shinchō 45, comenzaba a aparecer en el canal Nippon Television la comentarista transgénero Tanio Toshimi. Hoy es la única persona de este colectivo que ha conseguido aparecer en un programa de noticias.

Aparecer en news zero

Tanio Toshimi apareció por primera vez en el programa de noticias news zero, de la cadena Nippon Television, el 4 de octubre de 2018. Esta fue su presentación: “Me llamo Tanio Toshimi. Cuando empecé a trabajar en Nippon Television era un hombre; desde hace siete años, soy una mujer transgénero interesada en el cine”.  

Cuando recibió la oferta para participar en el programa, Tanio pensó que se trataría de una aparición como invitada en alguna sección dedicada al colectivo LGBT. Sin embargo, se especificaba que querían que fuera una comentarista invitada que se pronunciara sobre diversos temas. Sería la primera vez que una persona transgénero tendría este tipo de papel en un programa de noticias.

“Llevaba mucho tiempo trabajando en la sección de noticias, así que se suponía que era consciente del significado y la repercusión que podría tener ese tipo de aparición en un programa así; la responsabilidad sería tremenda. Además, la gente se enteraría de que soy una persona transgénero. Tanto si me gustaba como si no, tendría que enfrentarme a lo que surgiera por salir en televisión”, recuerda Tanio.

Las palabras que utilizó para presentarse son un fiel reflejo de su firmeza.

Tanio Toshimi es portadora de un certificado que acredita que es capaz de caminar perfectamente con unos zapatos de tacón de más de siete centímetros (High Heel Kentei Ikkyū, Diploma de Tacones: Grado 1).
Tanio Toshimi es portadora de un certificado que acredita que es capaz de caminar perfectamente con unos zapatos de tacón de más de siete centímetros (High Heel Kentei Ikkyū, Diploma de Tacones: Grado 1).

“Quiero ser mujer”

Repasamos ahora la historia de Tanio hasta que consiguió su trabajo en el canal de televisión.

“Me crié en Kobe. Desde que era pequeña, no me sentía a gusto con mi género; soñaba con ser mujer algún día. Mi infancia se desarrolló en la década de 1980, época del auge de los newhalf  [hombres que se visten de mujeres y se comportan como estas]. Las historias de estas personas que se contaban en televisión eran, básicamente, sobre gente que terminaba la enseñanza secundaria media, se iba de casa y acababa trabajando en bares con espectáculo... En la mayoría de los casos, la imagen que se daba era la de personas que se dedicaban al sector servicios. Las admiraba, pero también estaba convencida de que esa no era la única forma de vida para las mujeres transgénero; sabía que en algún sitio habría una alternativa. Quería ampliar mis horizontes, por lo que me fui a Tokio para continuar mis estudios, en la universidad, e incluso entré en una escuela de posgrado. Aún era hombre y hasta llegué a salir con algunas chicas”, cuenta la comentarista.

Cuando era estudiante, Tanio vio una película que le causó una gran impresión: Underground, de Emir Kusturica, un director de la antigua Yugoslavia.

“La película narra hechos transcurridos desde la resistencia a los nazis hasta la fragmentación de Yugoslavia por la guerra civil, pasando por la Guerra Fría. Es una epopeya increíble sobre las maravillas del ser humano, sus peculiaridades, tristezas, encantos, insensatez y poderío, así como de una fuerza desmedida, todo ello unido gracias a una música gitana magnífica. Ver esta película hizo que se despertara en mí el interés por la realización de cine”, explica Tanio.

Tanio entró a trabajar en Nippon Television con la idea de ser productora de películas, pero la asignaron a la sección de noticias. El día a día ajetreado de su trabajo hizo que se fuera apagando en ella gradualmente el deseo de ser mujer. En medio de todo eso, la enviaron a la oficina del canal en El Cairo; dirigiría la delegación en la capital egipcia.

“Era la única japonesa de la oficina. Eso hizo que tuviera más tiempo, por necesidad, para reflexionar sobre mí misma; tenía 31 años. Muchas personas creen que esa es una edad para plantearse la manera de vivir de cada uno. Yo, sin embargo, pensaba que era mejor morir que convertirme en un hombre viejo. Empecé a dejarme el pelo largo y a ponerme ropa más neutral. Comencé a expresarme como yo quería cuando tenía que salir y mostrar la cara para informar de las noticias”, confiesa.

“Nadie sabe cuándo le llegará la hora”

A Tanio la destinaron a El Cairo el 10 de abril de 2005; estuvo allí cinco años. En aquella época, se había anunciado el final de las operaciones a gran escala de la guerra de Irak, pero la contienda no cesaba. Además, había atentados terroristas en Afganistán y Pakistán.

“Mi trabajo exigía ir con frecuencia a lugares donde había muerto gente, o resultado herida, por el terrorismo y la guerra. Allí fue donde me di cuenta de que nadie sabe cuándo le llegará la hora. Por eso, decidí que quería llevar una vida con el mínimo remordimiento posible, incluso si un suceso desafortunado me la arrebataba sin yo quererlo”, afirma Tanio.

Antes de irse a Egipto, Tanio estuvo cubriendo el tsunami que ocurrió el 26 de diciembre de 2004 en el océano Índico. El terremoto, de magnitud nueve, y la posterior ola que arrasó la costa se cobraron la vida de más de 200.000 personas.

“Lo único que se veía eran escombros. Pensaba que no volvería a ser testigo de algo así en mi vida, de un paisaje que causara semejante impresión. Sin embargo, el 11 de marzo de 2011, tuvo lugar el Gran Terremoto del Este de Japón. Me di cuenta de que algo así también podía ocurrir en mi país y volví a ser consciente de que nadie sabe cuándo le llegará la hora, por lo que llegué a la conclusión de que debía vivir siendo fiel a mí misma”, prosigue.