Los pescadores jóvenes organizan cursos profesionales de pesca

Después de visitar Minamisanriku, subimos de nuevo al coche y nos dirigimos hacia el sur, para llegar a la costa de Onagawa e Ishinomaki. Las montañas de escombros que quedaron tras el desastre ya no estaban, y parecía que tanto las obras del puerto y la bahía como las del altiplano artificial tocaban a su fin.

Continúan las obras públicas de reconstrucción en la costa de Onagawa. Se ven muchos vehículos circulando, además de los camiones y volquetes de las obras.

En Onagawa el mercado central para la distribución de los productos pesqueros locales abrió con plenas capacidades en abril de 2017, mientras que las instalaciones para la producción de hielo y las cámaras frigoríficas se completaron entre los últimos uno o dos años. En el año fiscal 2016 todos los pescadores ya tenían sus propios barcos.

Según datos del municipio, el volumen de pesca en 2017 fue de 35.619 toneladas, casi el doble que las 19.740 de 2011, año del terremoto. En los últimos años la pesca se ha recuperado entre un 70 % y un 80 % respecto al nivel anterior al desastre. “La recuperación fue más rápida de lo previsto porque, ya antes de que arrancasen las obras públicas de reconstrucción, los pescadores se dedicaron a retirar los escombros y a realizar reparaciones de emergencia en el puerto y la bahía”, declaran desde el Departamento de Promoción de la Industria Municipal.

Onagawa sufrió una devastación superior a la de otros municipios a causa del tsunami y su tasa de despoblación, un 40 %, se halla entre las más graves del país. La caída del número de pescadores, en consonancia con la del resto de la población, junto con el envejecimiento demográfico y la falta de mano de obra, sitúan el municipio en una situación tan preocupante como la de Minamisanriku,

Enfocando el problema común de la captación de personal para la industria pesquera como objetivo primordial, en julio de 2014 los pescadores jóvenes de Sanriku, incluidos los de Onagawa y la vecina Ishinomaki, se unieron para crear la asociación Fisherman Japan. Situaron la sede central en Ishinomaki, municipio donde el terremoto se cobró más de tres mil víctimas. La mayoría de los cuarenta miembros nucleares son pescadores en activo que compaginan su ocupación principal con sus funciones en la asociación. Fisherman Japan promueve una imagen de la pesca como oficio admirable, lucrativo e innovador mediante iniciativas como la venta directa y por internet, la organización de actos y la formación profesional.

“Lo más importante para devolver la vitalidad a la costa es la preparación del personal”, afirma con vehemencia Abe Shōta, de 32 años y secretario de la asociación. “Formar a un pescador profesional cuesta entre diez y quince años. Ahora que el grueso de los pescadores en activo están entre la sesentena y la setentena, debemos renovar la industria y llevar a cabo el relevo generacional”, añade.

Abe Shōta, secretario de Fisherman Japan, está muy ocupado con su trabajo principal, el cultivo de alga wakame.

Al poco de la fundación de Fisherman Japan, la asociación empezó a organizar, a petición de las autoridades de Ishinomaki, programas prácticos de pesca y cursos para aprender el oficio de la pesca y la acuicultura in situ, de la mano de los pescadores de la prefectura. Hace dos años también pusieron en marcha una web de anuncios de trabajo para personas interesadas en dedicarse a la pesca. Hasta la fecha han solicitado empleo mediante la web unas cien personas —en su mayoría jóvenes de fuera de la prefectura— y entre treinta y cuarenta han encontrado trabajo. En este momento hay unos veinte pescadores novatos en activo.

Abe expone con claridad los objetivos que quiere perseguir en adelante: “El interés por la pesca como oficio está creciendo notablemente. Ahora falta elevar la tasa de retención laboral. Quiero que Fisherman Japan lidere la apertura de nuevas vías de comercialización, construya la base para poder elevar los ingresos de los pescadores y promueva una nueva industria pesquera motivadora y atractiva”.

En la costa de Sanriku sigue habiendo muchos ciudadanos en viviendas provisionales. Además de la construcción de viviendas de gestión pública que ofrezcan un hogar permanente a esas personas, urge crear infraestructuras básicas como carreteras, instalaciones médicas y sociales, y organismos administrativos. Sin embargo, es la revitalización de la pesca lo que permitirá avanzar hacia la verdadera reconstrucción, y la fuerza de esos profesionales que se crecen ante la adversidad es el motor para conseguirlo.

Fotografía del encabezado: La bahía de Shizugawa (Minamisanriku), con todas las instalaciones portuarias reconstruidas. Se observa un buen número de balsas de cultivo.