Redefinir la cultura japonesa para abrirle paso al futuro
Maruwaka creó un té original y estableció su punto de distribución en Shibuya. El objetivo principal es darlo a conocer en la mayor medida posible: “No se trata solo de vender té; quiero difundir un nuevo estilo de vida, con un tiempo dedicado a disfrutar del té japonés. Por eso he sacado, por ejemplo, un té de infusión en frío que se prepara simplemente introduciendo la bolsita en un recipiente con agua y agitándola. Así los jóvenes y extranjeros que no saben cómo se sirve el té de forma tradicional pueden beberlo aunque no tengan tetera (kyūsu) ni tazas para el té caliente (yunomi). Primero hay que despertar su interés, y luego ya se irán haciendo con los utensilios. Es en este punto donde confluyen las dos especialidades a las que vengo dedicándome: el té y la manufactura”.
El local donde se ubica Gen Gen An gravita en torno a una barra que destila el ambiente típico de las calles de Shibuya. Los clientes son principalmente jóvenes con un estilo también muy propio del barrio. El menú cubre desde los más convencionales kamairicha (té verde frito) y hōjicha (té verde tostado), hasta variedades más originales como el hōjicha con manzanilla o el té verde con cidronela. Como el té se vende sobre todo para llevar, se sirve en vasos de usar y tirar como los del café.
“Quiero redefinir el té. Hay quien dice que eso es despreciar la tradición y los métodos de elaboración ortodoxos, pero la cultura japonesa desde siempre ha integrado un lado rompedor que derriba constantemente los conceptos establecidos. Por poner un ejemplo, en la era Meiji la alfarería se exportaba envuelta en papel estampado con motivos eróticos, y la calidad de las ilustraciones sorprendió a la clientela occidental.”
Maruwaka ya ha emprendido el camino para conquistar el mundo. En la feria de muestras de diseño de interiores Maison et Objet Paris, celebrada en septiembre de 2017, presentó, junto al grupo creativo japonés teamLab, una instalación digital en que se proyectaban imágenes florales y cósmicas en una taza de té. El té en cuestión, denominado EN TEA, representaba el espíritu armonizador de la cultura nipona, que cuenta con conceptos como el en (aquello que establece vínculos entre realidades) o el círculo ensōzu del zen.
“Mi intención no es vender la cultura. Quiero ofrecer un té que atraviese las fronteras del idioma y conquiste a los niños que viven al otro lado del mundo y no conocen Japón. Eso es todo”.
Maruwaka admira a Baisaō, un monje zen del periodo Edo, con quien se identifica: “Gen Gen An es el nombre del lugar donde pasó el final de su vida. Ante la rigidez de la ceremonia del té, se ponía junto a un camino vestido de maestro de té chino y hervía hojas de té mientras mantenía discusiones filosóficas. Así se ganó su fama. Me llamó mucho la atención que un personaje tan rebelde y excéntrico hubiera vivido hace 300 años. Creo que lo natural es probar el té por curiosidad y descubrir así su buen sabor, sin entrar en grandes reflexiones. Por supuesto que siento el deseo de contribuir en el futuro de Japón, pero no es porque quiera cambiar la situación del sector del té y las artes tradicionales, sino solo porque quiero competir en lo que me gusta a nivel mundial. Y, si con ello logro algún cambio positivo, mejor aún”.
Reportaje y texto de Fukasawa Keita. Fotografías de Ōkōchi Tadashi.

