Más improvisación todavía

La Porta Izumi (1990) y Mind Waa (1992), en Suginami-ku (Tokio)

En Daitabashi hay dos edificios de viviendas diseñados por Von Jour Caux: La Porta Izumi y Mind Waa. El primero —cuyo nombre, La Porta, significa ‘la puerta’— tiene la función de punto de acceso a una zona residencial tranquila en la ruta Kōshū Kaidō. Una enorme figura femenina se contorsiona y deja caer su larga melena dorada en la fachada frontal del edificio; se trata de la diosa Minerva. La deidad y el Pegaso que Vuela por el Cielo, esculpido en la fachada lateral, encarnan el mito que evoca el recuerdo del origen en la zona residencial de Izumi.

En el vestíbulo, la luz se cuela por las vidrieras del patio interior, de techo alto como el de una iglesia. Desde allí la figura de la diosa resulta aún más voluptuosa que desde fuera. Al fondo se yerguen dos columnas a modo de símbolos fálicos y un mosaico que representa los tentáculos de un pulpo adorna el borde de la escalera, brindando a la estancia un ambiente cargado de erotismo.

No se trata de un hotel de citas, sino de un edificio de apartamentos de alquiler. La zona habitable se halla al otro lado de una puerta metálica que sirve de frontera entre los espacios comunes, cuya dramática decoración rebosa sensualidad, y el espacio privado de los inquilinos. Las viviendas cuentan con un diseño simple, libre de excesos ornamentales.

Las columnas fálicas y la puerta de estilo modernista del vestíbulo de La Porta Izumi.
Las columnas fálicas y la puerta de estilo modernista del vestíbulo de La Porta Izumi.

Mind Waa es un edificio fruto de los esfuerzos conjuntos de Von Jour Caux y sus compañeros. Las semiesferas naranjas —color simbólico de la tienda de 24 horas que ocupa la planta baja del edificio— crean un atractivo ritmo cromático en la parte inferior de la fachada.

Al acceder al vestíbulo, a mano derecha se observa el patio privado de los vecinos. Este patio en un edificio de viviendas recuerda al de la Casa Batlló de Gaudí, en Barcelona. El propietario de la finca, admirador del arquitecto modernista, se fijó en Von Jour Caux y le encargó crear un espacio que evocase el mar.

“Una mañana llegué a la obra y de repente se había convertido en algo que ni me había imaginado”, asegura Von. Los artistas colaboradores se entendían cada vez mejor y habían establecido una competencia amistosa entre ellos, con lo que lograron crear un espacio que superó con creces las expectativas del arquitecto. Fue un proceso de improvisación entre los artistas como el que se da entre los músicos de jazz.

Un turista extranjero que participa en una visita guiada fotografía el peculiar exterior de Mind Waa.
Un turista extranjero que participa en una visita guiada fotografía el peculiar exterior de Mind Waa.
El patio interior de Mind Waa, inspirado en el mar, parece parte de una construcción de otro país.
El patio interior de Mind Waa, inspirado en el mar, parece parte de una construcción de otro país.