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Los hilillos que se forman al agarrar el nattō con los palillos son el rasgo principal de su peculiar pegajosidad (imagen de PIXTA).
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La bacteria para la fermentación se añade tras haber cocido los granos de soja.
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A la izquierda, nattō orgánico, destinado a la exportación; en el centro, una variedad cuyos granos son de pequeño tamaño; a la derecha, el nattō de siempre, característico por los hilillos que genera al agarrarlo con los palillos.
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"Queremos que los extranjeros prueben Mamenoka", afirma Ōhashi al hablar del nattō con menos pegajosidad.
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El nattō Mamenoka genera menos hilillos, por lo que se puede comer con cuchara.
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Plato de presentación de varias propuestas culinarias para comer el nattō Mamenoka con pan; al frente, mantequilla con granos de soja fermentados.
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A la izquierda, Mamenoka y una salsa para mojar elaborada con un 20 % de Mamenoka orgánico.
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Diversas propuestas culinarias elaboradas con el nattō Mamenoka de Asa Ichiban.