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Hay una serie de normas para la ablución. Primero tomamos agua de la fuente con el cazo (hishaku) y la vertimos sobre nuestra mano izquierda para purificarla.
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Después lavamos también nuestra mano derecha.
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A continuación vertimos agua sobre nuestra mano izquierda y enjuagamos nuestra boca.
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Seguidamente purificamos de nuevo nuestra mano izquierda, y finalmente levantamos el hishaku para purificar con el agua que ha sobrado el mango del hishaku. Para terminar, después de haber vaciado el hishaku lo devolvemos al lugar en el que estaba.
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Caseta de abluciones en el santuario de Nogi, en Tokio.
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Caseta de abluciones del santuario de Ōmiya Hachiman, en Tokio.
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Caseta de abluciones del Gran Santuario de Izumo, en la prefectura de Shimane.