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Nagayama sale a recibirnos cuando llegamos para entrevistarlo. El amarillo de su camisa y el de la casa me dan una jovial bienvenida.
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Prueba el dashi y comenta: “Sonrío como un gorila, ¿verdad? Cuando probamos algo verdaderamente sabroso, a todos los animales se nos pone esta cara”.
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El umeboshi elaborado cuando Nagayama nació, hace 91 años.
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Miso fermentado con kōji y con ajo macerado durante un mes.
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La estatua de Tanokansā que preside el jardín.
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Nagayama muestra una ilustración del “cocido centenario”, un plato que combina todos los alimentos clave para una dieta longeva.
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Los ingredientes del “cocido centenario”, una receta para vivir muchos años.
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El cocido centenario listo para comer. La carnosina de la pechuga de pollo evita el envejecimiento combatiendo las especies reactivas de oxígeno.
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Nagayama recomienda decir itadakimasu a la fuerza de la naturaleza que nos brinda los frutos que nos nutren, juntar las manos en señal de gratitud y saborear la comida. En este gesto se halla también el secreto de la longevidad.
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El principio de ichijū sansai (‘una sopa y tres verduras’) constituye la base de la dieta cotidiana. Nagayama adereza el arroz con mantequilla, zanahoria y aceite de perilla, y lo acompaña con ajo encurtido con miso.
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El brócoli es como un árbol grande. La comida sabe mejor cuando se observa bien ante de ingerirla.
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Nagayama empezó a entrenar kendo guiado por su hermano mayor, que era sexto dan. Practicar este deporte le ayuda a recargar energías mientras trabaja.
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Los onigiri (omusubi) se han popularizado en todo el mundo.
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Nagayama ha soñado con ser autor de manga desde que era joven. Usa su don artístico para difundir las virtudes de la gastronomía nipona de una forma amena que rebosa sentido del humor.
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No podemos vivir muchos años si no hay paz en el mundo.