Tras la sombra del padre Rodrigo: el santuario de Karematsu, lugar sagrado de los “cristianos escondidos”
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Entrada al santuario de Karematsu. Desde este punto, quedan todavía unos cinco minutos de ascenso por unas escaleras de piedra para llegar al edificio. Junto a un letrero indicativo pueden verse los bastones que se ofrecen a los caminantes. (Fotografía: Amano Hisaki)
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Los alrededores del santuario de Karematsu, un frondoso bosque mixto en el que no es difícil ver el escenario de ciertas partes de la novela Chinmoku. (Fotografía: Amano Hisaki)
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Edificio del santuario de Karematsu. Data de 2003, pero en este mismo lugar se alzó previamente otro, construido en 1938. En su interior hay dos capillas. (Fotografía: Amano Hisaki)
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La voluminosa Inori no iwa (“Roca de los rezos”) se eleva junto al edificio del santuario. En tiempos de la clandestinidad, los cristianos se reunían sigilosamente las noches de Cuaresma, periodo previo al Domingo de Resurrección y se introducían en el hueco bajo la roca para pronunciar sus orashio (oraciones). (Fotografía: Amano Hisaki)
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La iglesia de Kurosaki, construida en ladrillo, con su característica estatua de Santa María con ambos brazos abiertos. Quedó completada en 1920. El lugar puede visitarse en autobús, pues se encuentra a unos pasos de la parada Kurosaki Kyōkai-mae. (Fotografía: Amano Hisaki)
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La iglesia de Ōno, construida en madera y piedra, se alza en un tranquilo paraje de montaña a 10 minutos a pie de la parada de autobús de Ōno. Quedó completada en 1893. Solo gracias a la estatua de la Santísima podemos intuir que nos encontramos ante un edificio religioso y no ante una vivienda. Fue declarada bien cultural de importancia. (Fotografía: Amano Hisaki)
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La iglesia de Shitsu, de aspecto sobrio y sólido, paredes blancas y dos torres. Completada en 1882, fue declarada bien cultural de importancia. Está a 20 minutos a pie de la estación de autobús de Shitsu Bunkamura-mae. (Fotografía: Amano Hisaki)
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El cementerio común de Nomichi, hecho sobre terrazas en una ladera. Se cree que fue construido por el sacerdote católico francés Marc Marie de Rotz, cuyos restos yacen también aquí. De Rotz permaneció en Japón 46 años hasta su muerte en 1914, sin regresar ni una sola vez a su país. El cementerio se halla a 15 minutos a pie de la estación de autobús de Shitsu. (Fotografía: Amano Hisaki)
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En las terrazas superiores del cementerio quedan todavía algunas de las tumbas más antiguas y típicas de la comarca, caracterizadas por el uso de losas superpuestas. (Fotografía: Amano Hisaki)
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Vistas desde una elevación a medio camino entre la iglesia de Kurosaki y el santuario de Karematsu. Por alguna razón, un pequeño barco pesquero hunde su quilla en el jardín de una casa. (Amano Hisaki)
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Área de Sotome, en la ciudad de Nagasaki
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