Los ‘kakure-kirishitan’ de Ikitsuki y Hirado, un ejemplo de perseverancia y coexistencia
-
Mapa de Ikitsuki y Hirado
-
Para llegar de Sasebo a Ikitsuki, ambas en la prefectura de Nagasaki, el autobús atraviesa dos puentes panorámicos: el de Hirado, de 665 metros de longitud, construido en 1977, y el de Ikitsuki, de 960 metros de longitud y construido en 1991. La imagen muestra el segundo, con Ikitsuki en primer plano y Hirado al fondo. (Fotografía: Amano Hisaki)
-
Nakazono Shigeo, director del Museo de Ikitsuki – Shima no Yakata. Nacido en Fukuoka en 1963, se graduó por la Facultad de Literatura de la Universidad de Kumamoto, especializándose en folclore. Comenzó a estudiar la historia de la caza de la ballena mientras ocupaba un puesto en la Junta de Educación de Yobuko (actual ciudad de Karatsu, en la prefectura de Saga). Los estudios sobre los kakure-kirishitan, otro de sus grandes intereses, los comenzó después de su traslado a Ikitsuki (actual ciudad de Hirado). (Fotografía: Amano Hisaki)
-
El diorama del museo que reproduce la forma de captura de la cofradía ballenera Masutomi-gumi, una de las más importantes de Japón entre el periodo Edo y mediados de la era Meiji. (Fotografía: Amano Hisaki)
-
Escena de una demostración de recitado de orashio. El espacio reproduce el ambiente de la sala de estar de la típica vivienda tradicional de la región. (Fotografía: Amano Hisaki)
-
Las imágenes sagradas a modo de kakejiku (pintura colgante) están entre los objetos de culto más importantes para los kakure-kirishitan de Ikitsuki. Se cree que se hicieron a imitación de las que se facturaron a partir de la década de 1590 en el taller de un seminario. Los motivos más habituales son el Cristo Salvador (Redentor), la Madonna (Virgen con el Niño) y San Juan Bautista. (Colección del Museo de Ikitsuki – Shima no Yakata)
-
En las aldeas cristianas de Ikitsuki existen cofradías o hermandades llamadas kakiuchi o tsumoto, cada una de las cuales tiene su altar adornado con imágenes (gozen-sama). (Colección del Museo de Ikitsuki – Shima no Yakata)
-
El otenpensha en un objeto sagrado a modo de disciplina o flagelo formado por varios ramales atados. Solía usarse en ritos de purificación. Azotando con él el cuerpo de un enfermo, se creía que lo libraría de los “malos aires” causantes de su enfermedad. (Colección del Museo de Ikitsuki – Shima no Yakata)
-
La torre de la Iglesia Conmemorativa de San Francisco Javier elevándose entre los tejados de un templo budista próximo, en una zona de colinas de la ciudad de Hirado. Es una vista emblemática que transmite la fusión de Oriente y Occidente y la coexistencia de las religiones en este rincón de Japón. (Fotografía: Amano Hisaki)
-
Escena de la ceremonia llamada o-sazuke, equivalente entre los kakure-kirishitan al bautizo. (Cortesía del Museo de Ikitsuki – Shima no Yakata)
-
El Centro Informativo Katarina, construido sobre la base de una vivienda rural. Consta de un omoya o edificio principal (izquierda) con sala de exposiciones y tienda, y un anexo en el que residentes de la aldea presentan a los visitantes la cultura local. (Fotografía: Amano Hisaki)
-
Yamaguchi Mitsuko, una de las kataribe o narradoras de la aldea de Kasuga. Comparte con los visitantes sus experiencias como buceadora. Atrapaba algas, orejas marinas y erizos marinos. Ha recibido a turistas procedentes de Corea del Sur, China, Taiwán, Singapur, Suiza, Alemania, Estados Unidos y otros países. (Fotografía: Amano Hisaki)
5 / 12