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El vino Nanatsumori Pinot Noir, de la bodega Domaine Takahiko, fue la llave que logró abrir la puerta del mundo a los vinos japoneses.
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Soga Takahiko en el viñedo Nanatsumori.
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El viñedo Nanatsumori, en el que antiguamente se cultivaban siete tipos de frutas.
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Kimura Kōji, del viñedo Kimura, que desde la generación de su padre se dedica a la producción de vides.
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Ettiene de Montille, de la bodega De Montille, oriundo de Borgoña; De Montille cuenta con una sucursal en Hokkaidō. En su mano sostiene el Odoroki Pinot Noir 2019, fabricado con uvas del viñedo de Kimura.
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Desde la colina del viñedo Nakai Kankō se pueden admirar la ciudad de Yoichi y el cabo Shiripa.
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A la izquierda, Nakai Mizuki en la bodega. Al principio mantuvo controladas sus inversiones y comenzó la producción con recursos mínimos, al estilo de Yoichi. A la derecha, su padre, Jun, que observa cuidadosamente la nueva aventura en la que se embarcó su hijo.