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Una charla sobre la actitud necesaria antes de pasar a la cocina.
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El tofu se escurre con toda la fuerza posible para eliminar el máximo de agua.
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Una persona sujeta el mortero y otra tritura con la maja; la colaboración es fundamental.
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Se le da una forma fina y uniforme para que se cocine bien.
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Se calienta la mezcla sin dejar de remover, para que no se queme.
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A diferencia del caldo occidental, que se prepara cociendo a fuego lento carne y huesos, las setas shiitake secas y el alga konbu solo hay que remojarlas lentamente en agua.
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El loto, un símbolo de buena suerte.
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Cortando los ingredientes para el kinpira.
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Se saltean los ingredientes para que conserven una textura crujiente.
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Desde la parte inferior izquierda, en el sentido de las agujas del reloj: el arroz con cinco cereales, la hamburguesa de tofu, los tallos tiernos de bambú guisados en sake, la sopa de miso y unos encurtidos; en el centro, el kinpira de raíz de loto.
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Los cocineros saborean con calma los platos que han elaborado con tanto esmero.
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La fotografía final para conmemorar la experiencia con la profesora Asao.