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Un espacio espiritual resguardado por un árbol gigante que crece sobre la roca. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi.)
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En la cueva junto a la entrada del yacimiento de Sakitari hay una cafetería para quienes participen en la visita guiada. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi.)
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El sendero por el que se visita el valle está cubierto de árboles tropicales que recuerdan a un bosque primigenio. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi.)
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La cueva Inagu, cuyo nombre significa “mujer” en el idioma local, debe su nombre a las estalactitas con forma de senos que hay en su interior. Actualmente no se puede entrar debido al riesgo de derrumbe. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi.)
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En la cueva Ikiga, que significa “hombre” en la lengua de Okinawa, se puede caminar bajo una serie de estalactitas de forma fálica que añaden un toque de aventura a la visita. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi.)