Nikkō Futarasan, el culto a las montañas y un santuario consagrado a la deidad del amor
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El pabellón de adoración del santuario principal de Futarasan (Sannai, Nikkō) es un bien de importancia cultural de Japón y Patrimonio de la Humanidad.
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El Hongū, parte del santuario adjunto, es el origen del santuario de Futarasan y Patrimonio de la Humanidad.
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La puerta Karamon del santuario de Chūgū en las orillas del lago Chūzenji. Al fondo se asoma el monte sagrado Nantai.
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La puerta Rōmon, en la entrada desde Kamishinmichi, acceso al santuario que se extiende desde el santuario de Nikkō Tōshōgū. Al fondo se puede observar el pórtico torii Karadō, Patrimonio de la Humanidad.
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El puente Shinkyō es conocido como el símbolo de la entrada a Nikkō, para cruzarlo es necesario pagar una cuota.
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La vista del pabellón principal desde un jardín del santuario. El muro del frente también ha sido designado bien de importancia cultural. En el centro de la fotografía, un árbol sagrado y, a la izquierda, los bambúes del amor, ambos muy populares entre los peregrinos.
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Un poco más arriba se puede admirar la parte trasera del pabellón principal.
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El santuario de Mitomo, consagrado a Sukonahikona no Mikoto, deidad de la sabiduría y de la medicina. Más al fondo, detrás del pórtico torii, se encuentra Futara Reisen, el manantial sagrado del rejuvenecimiento.
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De mediados de septiembre a finales de noviembre se celebra el festival del amor. Frente al pabellón de adoración se coloca un aro sasa no wakuguri. Para recibir la buena fortuna, se debe seguir el siguiente orden: cruzarlo y caminar con dirección a la izquierda, volver a atravesarlo y caminar con dirección a la derecha para, finalmente, cruzarlo una vez más y avanzar hacia el frente, con dirección al pabellón de adoración.
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Uno de los perros guardianes komainu del amor, con el kanji de 良 (“ii”, “buena”), a la izquierda del pabellón de adoración. En el otro se encuentra grabado el kanji de 縁 (“en, “relación”).
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Dos cedros cuyas raíces se han unido. Se cree que dan buena suerte en el amor y ayudan a mantener las buenas relaciones matrimoniales y familiares. El de la izquierda es el cedro de padre e hijo y, el de la derecha, el cedro de los novios.
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El pórtico undameshi torii, para probar suerte, frente a la puerta Rōmon. En la parte superior del torii hay un orificio al que se deben lanzar tres piedras. La suerte del lanzador dependerá de cuántas logre acertar. Es un reto bastante complicado.
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Los pabellones principal y de adoración del santuario Takinoo. La puerta Karamon, frente al pabellón principal, también es Patrimonio de la Humanidad.
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La roca kodaneishi de la fertilidad. En la zona, también hay otros lugares populares por ser fuente de energía espiritual.
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El torii este del santuario de Chūgū, a unos pasos de la carretera nacional 120 que corre a lo largo del lago Chūzenji.
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El pabellón de adoración es bien de importancia cultural de Japón. Al fondo a la derecha se vislumbra el techo del pabellón principal, que también es bien de importancia cultural.
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La entrada al santuario de Okumiya. La admisión tiene un coste de mil yenes. La mayoría de los visitantes acuden con equipamiento para escalar.
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