El Museo Conmemorativo Noguchi Hideyo: el legado del bacteriólogo japonés de renombre mundial
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El Museo Conmemorativo Noguchi Hideyo está situada en la carretera nacional 49. Su lugar de nacimiento permanece en el lado derecho del edificio.
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Una parte del edificio conmemorativo sirve de alero para proteger la casa donde nació Noguchi. El monte Bandai se puede ver al fondo a la derecha.
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El irori en el que Noguchi sufrió sus quemaduras de pequeño.
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Antes de marcharse a Tokio inscribió unas palabras en el pilar de la izquierda.
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Fotografía conmemorativa de sus tres benefactores expuesta a la entrada de la sala de exposiciones. Fue tomada en la única ocasión en que regresó a casa tras su viaje a Estados Unidos. Primera fila, de izquierda a derecha: Watanabe Kanae, Noguchi, Chiwaki Morinosuke y Kobayashi Sakae. En la fila de detrás, Ishizuka Saburō, un amigo de sus días en la Escuela de Odontología de Takayama.
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Exposición del periodo Inawashiro y Aizu-Wakamatsu. La gran fotografía de la izquierda fue la primera en la que apareció Noguchi (derecha). Su mano izquierda está cubierta con un paño porque fue tomada inmediatamente después de la cirugía.
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La carta de su madre, Shika, instándole a volver a casa es conmovedora.
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Fotografía que muestra el gran recibimiento en su regreso triunfal al país.
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Noguchi cambió su nombre tras enterarse de que el estudiante decadente de medicina Nonoguchi Seisaku aparecía en una novela de Tsubouchi Shōyō, porque temía que se le implicara falsamente como modelo. Una carta enviada por Tsubouchi a Kobayashi Sakae afirma que Noguchi tenía unos nueve años cuando él escribió la obra y que Nonoguchi era un personaje de ficción.
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El florecimiento de su carrera de investigador en Estados Unidos y Dinamarca.
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“Un día en la vida del doctor Noguchi”, donde se describe su vida de investigador en el Instituto Rockefeller de Investigación Médica.
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Noguchi recibió una entusiasta acogida en Sudamérica y fue nombrado coronel honorario del ejército en Ecuador.
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Fotos funerarias y réplicas de lápidas. Noguchi descansa en el cementerio de Woodlawn, en Nueva York.
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El rincón “El verdadero rostro de Hideyo”, donde se exponen las pinturas hechas por Noguchi. En el escritorio está su tablero de ajedrez favorito.
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Noguchi, que era muy exigente con su vestimenta, también era un fanático de las novedades y le encantaba utilizar hilo dental. A la izquierda hay caligrafías de su propia mano.
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Las elaboradas expresiones faciales y los movimientos del robot son bien recibidos en el laboratorio del doctor.
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En “Taiken! Bacterium” se pueden conocer los fundamentos de las bacterias y la historia de la investigación de las enfermedades infecciosas.
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También merece la pena ver las exposiciones sobre el billete de 1.000 yenes, incluida la fotografía en la que se basa el retrato.
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