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El monumento de piedra dedicado a Tōjinbō. La isla de arriba a la derecha es Oshima, la isla de los dioses.
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Tōjinbō visto desde el mar. El acantilado de la ensenada Ōike es el más alto.
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Fotografía tomada en el borde mismo del acantilado de Ōike. El visitante debe cuidar dónde pone los pies, porque el terreno es muy irregular.
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El camino que lleva al Senjōjiki, el punto culminante del paseo de Tōjinbō. La extraña roca que flota en la parte superior derecha se llama Gunkan Iwa.
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El terreno de la zona Senjōjiki es relativamente llano, lo que lo hace más seguro para descender con niños.
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Tras atravesar la calle comercial repleta de restaurantes de marisco, cafeterías y tiendas de recuerdos, hay una taquilla para los barcos turísticos de Tōjinbō junto a las escaleras de la entrada a la playa rocosa.
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Los barcos turísticos salen cada 15-20 minutos.
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Vista panorámica de la isla de Oshima desde el barco. La mitad izquierda de la zona rocosa son rocas en forma de olas. Se puede cruzar a pie por el puente bermellón de Oshima, que se ve en el extremo derecho.
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El torii rojo del santuario de Ōminato pueden verse en los acantilados de las rocas colmena.
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La Roca del León (centro) se asemeja a un león sentado, mirando tierra adentro.
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La zona marcada con un círculo rojo se parece a un dinosaurio; se buscó un apodo para ella en 2023 y se eligió el nombre de Tirabō, por su parecido con un tiranosaurio.
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Los escarpados acantilados que se ven dentro de Ōike resultan muy impactantes.
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Puesta de sol en Tōjinbō con sus bellas siluetas de rocas de formas extrañas.
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La torre Tōjinbō, visible detrás de la Roca del Biombo, ofrece una magnífica vista de la costa de Echizen.