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El kamaboko relleno de queso hará las veces de boca del osito. Al enrollarlo en alga nori, se delimita claramente el contorno.
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El arroz avinagrado, de color marrón gracias al okaka, y el kamaboko relleno de queso se enrollan juntos con alga nori. A la derecha, el rollito delgado de okaka partido en dos que servirá para hacer las orejas.
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Para que resulte más fácil juntar las orejas y la cara, se recomienda enrollarlas invertidas.
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Los huecos se rellenan con arroz blanco. El osito va tomando forma.
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Para un mejor corte, se recomienda utilizar un cuchillo ligeramente humedecido.
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Después de los ojos, hechos con sojas negras de la variedad Kurosengoku, se ponen unos trocitos de alga nori a modo de nariz y boca.
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En función de dónde se coloquen los ojos y de la forma que se le dé a la boca, se puede conseguir que el osito salga riéndose o llorando.