-
En el festival Akita Kantō se usan unos 10.000 farolillos con vela.
-
Los farolillos llenan de luz una avenida de más de 800 metros de longitud.
-
En lo alto de la estructura de farolillos se cuelgan tiras de papel del santuario Hachiman Akita.
-
Hay cuatro tipos de kantō, con una longitud total de entre 5 y 12 metros y un peso de entre 5 y 50 kilos. Los niños también participan en las actuaciones.
-
Los veteranos encadenan una sucesión de hazañas con el kantō, pértigas adornadas con 46 grandes faroles.
-
A partir del segundo día se celebran concursos de destreza.
-
Más de 2.000 farolillos adornan las barcas fluviales, creando un ambiente mágico.
-
Los niños que participan en la procesión matutina del segundo día llevan un sombrero de flores y un traje de vivos colores; llevan colgado del cuello un kakko, un instrumento tradicional de percusión.
-
Los barcos se decoran con un adorno semiesférico de farolillos que contienen una gran vela de veinte monme (75 gramos), cuya llama dura entre 5 y 6 horas.
-
Al amanecer, el barco recuerda el dibujo a tinta de un rollo ilustrado.
-
La ofrenda del nunoboko, momento culminante del festival matutino.
-
Las carrozas con tambores de los siete barrios desfilan por la ciudad.
-
En la carroza un niño toca un tambor grande, tres tocan otro tambor pequeño, entre tres y cinco tocan la flauta y uno toca una campana.
-
En el desfile matutino también merece la pena ver los vivos colores y las deslumbrantes figuras esculpidas.
-
Los corredores del fuego sagrado a la espera de la salida.
-
La carroza con los tambores se arrastra al son de la música tradicional.
-
Los farolillos tiñen de rojo el cielo nocturno.