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El recinto, abundante en vegetación, cuenta con explanadas de césped y pinos protegidos en invierno con estructuras de cuerdas contra la nieve.
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Entrada a la torre del homenaje. También es posible fotografiarse junto a versiones gigantes del juguete tradicional akabeko.
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Vista del akabeko desde la planta superior. Las tejas de color pardo rojizo incorporan soluciones para resistir el riguroso frío de Aizu.
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En la entrada, el sótano conserva los restos de un almacén rodeado por muros de piedra. Allí se almacenaban grandes cantidades de sal, dado que el lugar se encuentra lejos del mar.
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Una exposición con imágenes de los sucesivos señores del castillo junto a estatuas y réplicas de cascos.
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También están cubiertos de tejas rojas los tejados de los edificios Hashiri Nagaya, la puerta Kurogane, Minami Hashiri Nagaya y la torre Hoshii Yagura, situados al sur de la torre del homenaje.
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La parte superior de la puerta Kurogane sirve como pasadizo.
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Arte digital “Tsurugajō: crónica histórica de luz” en el interior de la torre Hoshii Yagura.
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La casa de té con tejado de paja sigue utilizándose hoy para reuniones de té.
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Entrada: 210 yenes; matcha: 600 yenes adicionales.
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Entrada al castillo protegida por muros de piedra de casi 20 metros.
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En numerosos puntos de los muros de piedra aún quedan marcas de proyectiles.
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Monumento dedicado a la canción escolar de la era Meiji Kōjō no tsuki (“La luna sobre el castillo en ruinas”). La melancólica estampa posterior al abandono del castillo inspiró su letra.
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Arriba: en el interior de la torre del homenaje también se relata la trágica historia de la Byakkotai; abajo, a la izquierda: frente a la estación JR Aizu-Wakamatsu se alza una estatua de miembros de la Byakkotai como símbolo local; abajo, a la derecha: vista del castillo de Tsuruga desde el monte Iimori.
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En primavera florecen unos 1.000 cerezos. Tras la puesta de sol se ilumina el recinto y se ofrecen distintos juegos de luces según la estación. (imagen cortesía de la Oficina de Turismo de Aizu-Wakamatsu).