3 El siguiente problema
Nos acercamos al final de este artículo, pero antes me gustaría señalar ciertas medidas que Japón necesita implementar.
La primera es la participación activa de Japón en el “combate de mar y aire”, en lo sucesivo. Aún no se ha llegado a los detalles de ese concepto operativo, y no está claro qué función debe desarrollar cada país participante. Por lo tanto aún hay oportunidades para mejorar. Por ejemplo, aunque se argumenta que el “combate de mar y aire” es un ataque en profundidad similar al “combate de tierra y aire” de la Guerra Fría, no se puede esperar que EE.UU. lleve a cabo un ataque a gran escala contra China si ni siquiera éste se produciría en el caso de una guerra directa entre ambos países. En ese caso, no sería necesario hacer una gran inversión para mejorar la capacidad de ataques de largo alcance. Por supuesto, desde otro punto de vista se podría pensar que esto es parte de las llamadas “estrategias de coste impositivo” con las que China invierte gran cantidad de recursos en defensa en tiempos de paz, pero la carga financiera que suponen no puede ser ignorada.(*1) Si la rivalidad entre Japón y China toma la forma de esa “competición a largo plazo en tiempos de paz con choques ocasionales” sería más razonable concentrar los recursos aliados en las áreas marítimas y aéreas cercanas a las costas del continente chino.
Además, en cuanto al informe relativo al “combate de mar y aire”, aunque se expresa una línea de pensamiento que favorece la estabilización de las crisis mediante una muestra de fuerza en todos los niveles de la escalada armamentística, existe la duda de si podremos seguir manteniendo una capacidad tan costosa.(*2) La forma correcta de plantear el concepto estratégico de una situación así depende de la forma que tomen los roces y las crisis que surjan con China, y de la regulación de las decisiones políticas con las que pretendemos solucionar esas crisis, no en tomar la iniciativa siguiendo una lógica basada en las estrategias miltares. En ese sentido, la línea de pensamiento japonesa de la “defensa activa”, que contempla todos los escenarios posibles tanto en tiempos de paz como de guerra con una actitud seamless, debe entablar un diálogo sincero con EE.UU. mediante el que encontrar el lugar y el énfasis adecuado para el “combate de mar y aire” dentro de estas políticas seamless.
Sobre el segundo punto, además de pensar en la próxima estrategia a seguir, Japón necesita pensar con seriedad y sangre fría sobre cuál es su posición relativa como país independiente. Por ejemplo, en 2010 EE.UU. publicó su Revisión de Defensa Cuatrienal (QDR, por sus siglas en inglés), en la que se perfila la necesidad de “aprovechar la superioridad en las operaciones submarinas” en un posible conflicto con China. En este respecto, teniendo en cuenta que las FF.AA. japonesas cuentan con capacidades ASW, y que en el LGPD se plantea aumentar el número de submarinos en reserva de dieciséis a veintidós, es evidente que se trata de un campo en el que Japón puede actuar. Al mismo tiempo, aunque en el QDR se expresa la idea de “mejorar la resistencia de las fuerzas de vanguardia estadounidenses y sus infraestructuras”, también se trata de un tema que concierne a Japón en las mejoras de la resistencia en general y la repartición de las funciones entre las bases estadounidenses instaladas en Japón.(*3)
Para finalizar, se debe tener en cuenta la necesidad de adaptarse a los cambios: China tampoco cuenta con una estrategia firmemente perfeccionada, y la que tiene seguirá cambiando de forma constante. Aunque todos podemos reconocer que el futuro de China es algo que no se puede prever, no se puede olvidar que esto también es así para los propios líderes chinos. En las décadas de los setenta y ochenta Japón y EE.UU. colaboraron para limitar la influencia militar de la URSS en el Océano Pacífico, pero la estrategia soviética en los setenta, que buscaba crear interrupciones en las líneas marítimas de comunicación del lado Oeste, y la de los ochenta, cuyo concepto central era el uso estratégico de armas nucleares, eran algo completamente diferente. En esta ocasión, al pensar en estrategias de cara a China, debemos tener en cuenta cuidadosamente tanto nuestras estrategias militares y diplomáticas hasta la fecha como las suyas, y continuar trabajando con diligencia.
(Traducido al español del original japonés)
(*1) ^ Para ver el contenido de un intercambio de opiniones entre el autor y un especialista del Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias (CSBA, por sus siglas en inglés), que iventó el plan de “combate de mar y aire”, véase el siguiente enlace. DC dōjō ferō repōtō 1 (publicación en serie de la Cámara Alta, 24 de octubre).
(*2) ^ Jan van Tol con Mark Gunzinger, Andrew Krepinevich, y Jim Thomas, “AirSea Battle: A Point-of-Departure Operational Concept” (Combate de mar y aire: un concepto operacional como punto de partida), Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias, 2010, p. 10.
(*3) ^ “Quadrennial Defense Review Report” (Informe Cuatrienal de Revisión de Defensa), Departamento of Defensa, Febrero 2010, p. 33.
