Una gran cantidad de paisajes maravillosos del mar de Japón
En Nagato, que da al mar de Japón y se caracteriza por su relieve accidentado, son muchas las zonas de naturaleza virgen, así como los lugares en los que la mano del hombre ha resultado en paisajes impresionantes. Algunos de estos enclaves atraen la atención de forma inevitable.
Uno de los lugares más populares y visitados por muchos turistas es el santuario Motonosumi, en el que se alinean perfectamente 123 torii. Sorprende el contraste del rojo de las puertas y el azul del mar de Japón.
En el santuario Motonosumi, la caja destinada a las ofrendas se encuentra en la parte superior de un torii de 6 metros de altura, algo que le ha valido la reputación del lugar de Japón donde es más difícil depositar un donativo. Se cree que los deseos de uno se cumplen precisamente si logra introducir el dinero tras un lanzamiento espectacular.
En las inmediaciones del santuario se encuentra Ryūgū no Shiofuki. Cuando sopla el viento del norte, el agua del mar sube entre las rocas como si se tratara de un dragón ascendiendo hacia el cielo. Este fenómeno alcanza una altura de hasta 30 metros.
Otro de los paisajes imprescindibles de Nagato se encuentra en las inmediaciones de Ōmishima, que tiene 40 kilómetros de perímetro; a esta zona se la conoce también como los Alpes marinos. Allí se puede observar la extraña vista de una serie de rocas de formas curiosas y misteriosas fruto del oleaje bravío del mar de Japón.
Destacan también las praderas de Senjōjiki, a una altitud de 333 metros, desde las que se puede disfrutar de la refrescante vista panorámica del mar y el cielo.
Por otra parte, destaca la belleza paisajística de los arrozales en terraza de Higashi-Ushirobata, en particular entre mayo y junio, época en la que se puede ver estos campos llenos de agua y las luces de las embarcaciones que pescan calamares de noche. Estas peculiares vistas fascinan a un gran número de personas.






