Su encuentro con un tratamiento revolucionario
“En mi trabajo, me las arreglaba para rehabilitar a nueve de cada 10 acosadores que trataba, pero siempre había un porcentaje con el que no obtenía resultados. Me planteé entonces qué método podía utilizar para neutralizar también las tendencias del 10 % restante”. En 2013, conoció a Hirai Shinji, médico del Centro Médico Psiquiátrico de Shimofusa, ubicado en la ciudad de Chiba (prefectura homónima), e integrado en la Organización de Hospitales Nacionales de Japón. Este encuentro le abrió nuevos horizontes. Hirai le aseguró que la técnica de control de reflejos condicionados que él mismo había creado y estaba utilizando en dicho centro podía aplicarse también al tratamiento de los acosadores. Es este un tratamiento para drogadicción, alcoholismo, ludopatías y otros tipos de dependencia en los que la capacidad del individuo de controlar su comportamiento se ve entorpecida. A lo largo de 13 semanas, los pacientes permanecen ingresados y siguen un programa de ejercicios mentales escalonados. Se ha comprobado que, concluido el programa, se aminora su deseo de realizar “comportamientos desviados repetitivos” y se fortalece su capacidad de autocontrol.
Cuando Hirai le aseguró que sería capaz de curar a los acosadores, Kobayakawa no acababa de creérselo y decidió hacer una prueba con una veinteañera que se atormentaba y pensaba incluso en morir porque no podía dejar de acosar. Cuando finalizó su programa, la mujer había logrado dejar atrás su fijación en la persona a la que acosaba.
Desde 2014, Kobayakawa trabaja en coordinación con el centro de Shimofusa y asegura que la mayor parte de los más de 20 acosadores de los grados de Peligro y Veneno que ha enviado allí para que fueran tratados ha logrado liberarse de su fijación. En el caso en que sus coordinaciones con la policía y con los tribunales resultaron exitosas, Kobayakawa solicitó la puesta en libertad del acosador encausado por amenazas, con la condición de que aceptase ser internado en el centro de Shimofusa, para lo cual Hirai actúa como garante. La policía se encarga de escoltar al encausado al centro. Kobayakawa asegura que el acosador, que luego recibió sentencia en suspenso (libertad condicional sin ingreso en prisión) ha logrado superar su fijación y comenzar una nueva vida.
“Hoy en día, en círculos médicos, muchos ven al acosador como una persona cuya capacidad de autocontrolarse está mermada, pero no como a un enfermo que sufre una psicopatología y, por tanto, consideran que debe recibir atención psicológica pero no un tratamiento médico propiamente dicho. Así, los propios agresores acaban pensando que no son enfermos. Es necesario tener una conciencia común de que este problema es una psicopatología y, partiendo de esta premisa, cambiar el funcionamiento de los tribunales hasta conseguir que los jueces ordenen a los culpables que se sometan a tratamiento”.
Un nuevo tipo de acosador producto de las redes sociales
Últimamente, Kobayakawa recibe muchas consultas de personas que sufren acoso de parte de otras con quienes se conocieron a través de las redes sociales, y a quienes no han visto en persona ni una sola vez. También está aumentando el número de casos protagonizados por alumnos de secundaria obligatoria (12-15 años) o bachillerato (15-18). Kobayakawa señala que, a partir de ahora, conforme las redes sociales vayan penetrando en la vida escolar, hará falta una educación sobre el acoso. “Los profesores tienen que estar bien preparados para hacer frente a una eventualidad y debería pensarse también en alguna actividad para los alumnos, simulaciones de casos concretos o algo parecido, de forma que tengan un buen conocimiento y no incurran ellos mismos en esos comportamientos”.
Según datos de la Agencia Nacional de Policía, las denuncias por acoso físico han continuado subiendo año a año entre 2012 y 2018 y superan ya las 20.000 en los seis años consecutivos.
“Ahora las redes sociales están en su apogeo y los casos de acoso seguirán aumentando. Además, tengo la impresión de que el proceso de agravamiento del Grado Peligro al Grado Veneno se está acelerando”, advierte Kobayakawa. “Me gustaría que el tratamiento de control de los reflejos condicionados se difundiera con la mayor rapidez posible. Es un tratamiento revolucionario y pionero en el mundo”, concluye la experta.
Reportaje y texto: Itakura Kimie (redacción de nippon.com)
Fotografía del encabezado: Kobayakawa Akiko, directora de la organización sin ánimo de lucro Humanity (julio de 2019, en Tokio).