El perfeccionamiento de las canciones al revés

En febrero de 1946, la familia de Nakada renunció a la práctica totalidad de su patrimonio y regresó a Japón.

“Tenía muy claro que quería ir a una universidad de música cuando volviera a Japón. Sin embargo, éramos diez hermanos, así que no disponíamos de la solvencia suficiente. Acabé trabajando de profesora de música en una escuela primaria, aunque tenía dudas. En esa época, comencé a cartearme con uno de aquellos pilotos que había conocido en Taipéi. Acabamos casándonos”, explica Nakada.

Cuando su hijo empezó la escuela primaria, Nakada se apuntó a clases de piano y se sacó un certificado para poder enseñar a tocarlo. Posteriormente, comenzó a dar clases en su domicilio. Quisimos preguntarle qué es lo que la anima a seguir tan dedicada a cantar al revés.

“Siempre me ha gustado lo extraño, como cuando de niña me encantaba jugar con espejos. Por eso, quería profundizar en lo que consiste en cantar al revés. Eso me ha llevado a sentir interés también por las melodías al revés. Mi objetivo es, pues, perfeccionar lo que hago. Quiero llegar a ser tan buena que la gente llore de emoción cuando escuche la reproducción de las canciones que interpreto al revés”, concluye Nakada.

Imagen del encabezado: Nakada Yoshiko
Fotografías: Nagasaka Yoshiki
Vídeo: Noguchi Kaori

(Traducción al español del original en japonés, escrito por Takahashi Ikutomo, de la redacción de nippon.com)