Las figuras de barro conocidas como haniwa, que fueron colocadas sobre los túmulos funerarios y alrededor de ellos en torno a los siglos III y VII, aparecen en forma de sencillos cilindros y esculturas de personas y animales.
¿Protectores de los túmulos?
Entre los siglos III y VII se construyeron en Japón numerosos túmulos funerarios para poderosos líderes locales. En ocasiones se colocaban sobre ellos y a su alrededor figuras de barro sin esmaltar conocidas como haniwa. Al principio solían tener forma cilíndrica, y este tipo continuó siendo común, pero más tarde también se hicieron esculturas de personas, caballos y otros animales, así como de escudos, carcajes y otros objetos. Se cree que las figuras haniwa podían estar destinadas a proteger a quien reposaba en el túmulo funerario.
Una de las figuras haniwa más famosas es un guerrero con armadura que se exhibe en el Museo Nacional de Tokio. Otro par de figuras muy conocidas, con expresiones faciales llamativas, suele describirse como “bailarinas” debido a la posición de sus brazos.
El Parque del Túmulo Funerario de Imashirozuka, en Takatsuki, Osaka, cuenta con 190 reproducciones de figuras haniwa basadas en las piezas halladas en el túmulo del lugar, algunas de las cuales se permite que los visitantes toquen.
(Imagen del encabezado: réplicas de figuras haniwa en el Parque del Túmulo Funerario de Imashirozuka. © Pixta.)


